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Y después de cuarenta y cinco años, el Inter se consagró Campeón de la Champions

23 May

Necesitaron pasar cuarenta y cinco años para que el Internazionale Milano, más conocido como el Inter de Italia  o el Inter de Milan,  se consagrara campeón de la UEFA Champions League, tras derrotar al Bayern Munich dos a cero, con dos tantos del argentino Diego Milito.

El equipo dirigido por el portugués José Mourinho fue criticado a lo largo de la Copa  por dejar en el camino a otros tantos, como el Chelsea o el Barcelona (con su figura mundial, Lionel Messi) caracterizados  por su “buen juego”. A diferencia de éstos, tanto el Inter  como Mourinho, fueron catalogados  por la prensa como los principales responsables a la hora de derramar en la cancha lo que algunos llaman, “antifútbol”.  Sin embargo, fue este equipo con su “antifútbol”, el que logró salir campeón y levantar la Copa, después de tantos años.

Ahora, con tanta polémica desatada de si el Inter es o no, un justo campeón, me pregunto:¿bajo que parámetros nos regimos a la hora de catalogar si una forma de jugar es “buena” o “antifutbolística”? ¿Quién es el encargado de declarar los valores que debe demostrar el fútbol?

En un deporte que se rige estrictamente por los resultados es difícil determinar una sóla forma de jugar; y más si se piensa que la única que cuenta es aquella donde la gambeta y el jogo bonito, abundan. Bilardistas y Menottistas defienden dos tipos de juego totalmente distintos, aunque ninguno posee la verdad absoluta.

 Por qué hay que valorar más un esquema ofensivo que uno defensivo, no sé. Valorar uno sobre el otro, sería demeritar el trabajo de alguno, cuando de las dos formas, se puede llegar a la victoria; si atacar es todo un arte, no veo por qué defender, no lo sea, también.

Dejemos el romanticismo para otros ámbitos. Que la estética, la belleza, se reserven sólo a aquellas competencias donde el cómo, importa más que el qué. Una competencia de danza sí da lugar a que se juzgue este tipo de cosas, pero en el fútbol no. Y menos, en estos últimos años, donde el verdadero espíritu futbolístico fue dejado a un lado para satisfacer otro tipo de intereses, como políticos y económicos, sobre todo.

    Nos dejamos influenciar por narrativas construidas en contextos específicos; narrativas que pueden tener un punto de vista válido, pero  no único. Que periodistas deportivos ingleses, por ejemplo,  piensen que la forma de jugar de Mourinho, que no es sólo de él, sino de muchos que siguen la misma ideología, es incorrecta, se debe al simple hecho de que están acostumbrados a apreciar solamente esa forma característica de jugar de los ingleses.  Pero preguntémosle a los italianos si despreciaron las Copas Mundiales ganadas, por seguir el famoso Catenaccio y no el sistema ofensivo, que tanto esperan algunos.

Se puede preguntar si el Inter es o no un justo campeón, si ponemos en cuestión su legitimidad a la hora de ganar los partidos. Pero su forma de juego no debe ponerse en cuestión, porque si a éste le funciona, basta y sobra. Es el Inter, un merecido campeón.

Acá van los títulos ganados, con esa forma de jugar tan criticada. Vaya uno a saber si de no haber jugado así, las victorias hubieran llegado igual

Supercopa de Italia: 2008

Serie A: 2008-2009 y 2009-2010.

Copa Italia: 2010.

Champions League: 2009-2010.

Quien se aburre viendo este tipo de partidos es porque está mal acostumbrado a un concepto inventado de lo que es el buen fútbol. Es como una partida de ajedrez lenta, que para quien no entiende del tema,  es completamente aburrida cuando no necesariamente tiene que serlo. Decía Borges, que el fútbol es popular, porque la estupidez es popular; y mientras sigamos esperando que un partido sea, nada más que  un show de goles y de habilidades ofensivas, la estupidez va a ir en aumento.

 El fútbol es un deporte resultadista: gana el que mete más goles y no el que juega más lindo y es por esto mismo que no veo el porqué criticar a un técnico que parece haber entendido las reglas del juego a la perfección. Cuando cambien las reglas, y los torneos, copas y partidos, se ganen por la belleza desplazada en el juego, ahí critiquen lo que tengan que criticar.

Hoy, felicitemos al equipo campeón, sin demeritar el triunfo obtenido a causa de las opiniones que tengamos acerca del juego propuesto. Sólo el tiempo dirá si el equipo que hoy ganó la Copa, será recordado o no en la historia de este deporte. Porque tanto para el club, como para sus hinchas,  la historia ya está escrita.