Conversando con Edgardo Codesal, a veinte años de esa polémica final

11 Jul

  El ex árbitro uruguayo nacionalizado mexicano, analiza la situación en que se encuentra el fútbol en México y declara que mantiene su postura respecto al penal cobrado en la final de Italia 90

Edgardo Codesal se mostró siempre como un hombre fiel a sus convicciones, seguro de cada paso que ha dado, tanto adentro, como afuera de la cancha. A él no le interesa lo que millones de personas piensen acerca de sus actuaciones arbitrales. Tampoco le importa sonar duro a la hora de analizar y criticar el rendimiento de la selección mexicana en Sudáfrica 2010.  Porque así es él, determinante, firme en su forma de pensar.

La selección mexicana de fútbol confiaba en hacer un distinguido papel en la Copa del Mundo celebrada del 11 de junio al 11 de julio del 2010. Sin embargo, más allá de contar con la que se conoce como la mejor generación de jugadores que ha tenido este seleccionado a lo largo de la historia, el conjunto mexicano se volvió a quedar en octavos de final, tras perder con Argentina por segunda vez consecutiva en un Mundial. El sueño de pasar al quinto partido se vio frustrado nuevamente.

No hay una razón específica ni un culpable destacado al momento de analizar el constante fracaso del fútbol mexicano.  Algunas personas se lo atribuyen a Javier Aguirre, el técnico que estuvo al mando durante parte de la fase eliminatoria y en la Copa; otras, prefieren señalar a los jugadores, como el caso del Bofo Bautista, Cuauhtémoc Blanco y Guillermo Franco, quienes no lograron destacarse en los minutos que se les dio. Lo cierto es que resulta fácil para el hincha señalar y sentenciar; pero la responsabilidad recae en más de uno. Tanto la Federación del Fútbol Mexicano, como el técnico, sus jugadores, la prensa y el mismo hincha, tienen, desde el lugar que les toca,  algo de responsabilidad en el fracaso de la selección.  Para Codesal, son varios los aspectos que se tienen que reflexionar si se quiere llegar más lejos en las próximas competencias deportivas, y este Mundial sirvió para darse cuenta, de una vez por todas, que las cosas, por más obvio que suene, hace tiempo no se están haciendo nada bien.

SUS PALABRAS

“El gobierno debería trabajar con el fútbol para desarrollar socialmente a su pueblo. Tiene que entender que su trabajo no es dirigir a la selección; su trabajo sería tratar de fomentar el deporte de las bases para encontrar los talentos y el día de mañana los lleve a tener once, que sean campeones del mundo”  Explica que esto significa un proyecto de futuro, que debe tener como aspiración, no sólo un quinto partido, sino también, el primer lugar en el Mundial.

            El cambio de mentalidad también es fundamental: “No se gana solamente con el sí se puede. No se gana con el deseo de hacerlo; no se gana con el simple hecho de decir “vamos a llevar a la mejor generación que tenemos”, pero ¿Cómo la hemos trabajado?”  Es que Edgardo entiende que parte de la ilusión del pueblo mexicano en esta Copa, se debió a que varios de sus jugadores fueron campeones en el Mundial Sub 17, disputado en Perú en el 2005. Sin embargo, es consciente de que realmente no se analizaron las razones de esa victoria ni se fomentó qué se hizo bien para llegar a esa instancia. Sudáfrica 2010 demostró que el juego colectivo triunfó sobre la capacidad de las individualidades. Pensar que México iba a llegar lejos por contar en este Mundial con Vela, Dos Santos o quienes fueron parte de ese plantel ganador, era demasiado idealista: Pasaron cinco años y cada uno de ellos tomó un rumbo distinto, con diferentes formaciones que debieron ser unificadas a la hora de pertenecer a un nuevo equipo.

 

“La desilusión es producto de que en realidad no hay un proyecto real de trabajo en las bases; y eso lo tiene que iniciar el gobierno; y eso se hace en las escuelas; y para eso la Constitución tiene la SEP, y la SEP tiene a la CONADE, y la CONADE tiene que estar en las escuelas trabajando para generar esos talentos”.  Y a él se suman varios especialistas en materia de salud, quienes sostienen que la obesidad en México es producto de una mala alimentación, además del sedentarismo alarmante que afecta a los ciudadanos. La tecnología, hace que cada vez sean más las personas que eligen ver un deporte por televisión en vez de practicarlo. Es por eso, que las escuelas son responsables de difundir la actividad física, primero, para mantener a los jóvenes saludables, y después si se puede, encontrar esos talentos que merecen ser respaldados. “Y si no cambiamos nuestra mentalidad, que los proyectos tienen que ser a muy largo plazo, y no para que sean botín político de nadie, entonces no vamos a progresar”.

 “No ganamos no sólo en el deporte, no ganamos como país”

Cuando se le preguntó qué pensaba acerca de que gran parte de la población considera que el fracaso del fútbol mexicano se debe a que éste tiene dueños y pertenece a un duopolio de televisoras (Televisa y TV Azteca), prefirió deslindar la responsabilidad a éstas. Sería oportuno mencionar, que actualmente trabaja de comentarista en TDN, el canal deportivo perteneciente a Televisa.

 

“Lo que debemos hacer, no es que las televisoras se vayan de ser dueñas del fútbol, sino, regular cómo van a manejar ese fútbol. Guillermo Cañedo convenció a un presidente de una Federación en aquel momento, que se llamaba Joao Havelange, y le dijo: esto es lo que hay que hacer. Se casaron los dos y cambiaron el mundo del fútbol al punto que hoy manejan miles y millones de dólares todas las federaciones. No se tienen que ir porque ellos son factores del desarrollo del fútbol; tienen que estar ahí y tienen que colaborar. Pero tienen que tener la sabiduría de poner la gente idónea, la gente capaz, que sepa de fútbol para que cree ese proyecto para que tenga el éxito que buscamos”  El problema,  es que el mismo presidente de la Federación Mexicana de Fútbol, Justino Compeán, declaró tras la eliminación de México, que él no sabe de fútbol y no necesita saber para hacer su trabajo. Así que mientras el hombre esté al mando de la Federación, probablemente no se vaya a contar con la sabiduría requerida al momento de elegir al próximo técnico. Sólo queda esperar que quienes lo acompañan en la dirigencia, sepan al menos, un poquito del deporte y no nada más de negocios. “No se deben salir, se deben saber organizar”, concluyó.

 

Alemania 1-0 Argentina: Un penal, que sigue dando de qué hablar

Se jugaban los últimos cinco minutos del segundo tiempo. El partido iba cero a cero. Aunque habría que aclarar que no era un simple encuentro entre las selecciones de Argentina y Alemania (ya es un clásico en los mundiales), era nada más y nada menos que la final del Mundial de Italia, en 1990, disputada en el Estadio Olímpico de Roma.

            En el minuto 85 el alemán Rudi Voeller consiguió entrar con la pelota al área, y Roberto Sensini logró robarla, pero con falta, según el árbitro. Y así fue como  Andreas Brehme, quien años después admitiría que no fue penal,  convirtió el único gol del encuentro, gracias a la polémica sanción otorgada por Edgardo Codesal.

            Al revisar la jugada, es claro que queda a la interpretación del árbitro considerar si es falta o no, aunque después de ver varias repeticiones, el toque dentro del área parece ser realmente mínimo. Hoy  Codesal mantiene la misma postura que veinte años atrás, está seguro de haber cobrado perfectamente bien esa falta

“Admiro una cosa: el argentino tiene siempre el deseo de ganar y la convicción de que va a ganar. Lo único que no aprendió todavía, es a perder y por eso tiene grandes fracasos. Cuando pierden no lo saben aceptar, eso pasó en Italia.

Desde el primer minuto alguien les calentó la cabeza también de afuera, los hizo creer que todo estaba arreglado para que perdiera; porque en Argentina, lamentablemente, “o ganamos nosotros o nos roban el campeonato”

Cuando Maradona mete la mano para hacer un gol, eso es viveza. Entonces, ahí sí, los felicito por el deseo de siempre querer ganar pero también les critico el deseo de no saber aprender a perder”

Cuando se le preguntó si hubiese vuelto a cobrar penal en caso de haberse  dado el día de hoy la misma jugada, prefirió opinar del arbitraje en general y no contestar a esa pregunta. La verdad, ya no tiene sentido analizar esa decisión arbitral, porque la Copa se la terminó llevando Alemania y es algo que no se le puede quitar, pese a haberse equivocado el referí. La intención de la pregunta era ver si con la experiencia acumulada a lo largo de los años en el ámbito futbolístico, podría llegar a cambiar de parecer, o darse cuenta de que el contacto fue mínimo y la decisión tomada, demasiado exagerada. Después de todo, al fútbol se le exige distintas cosas dependiendo el contexto, y muchas veces el “fair play” se deja a un lado para dar mayor espectacularidad al juego.

Cómo vio el arbitraje de Sudáfrica 2010

“El uso de la tecnología va a tener que llegar tarde o temprano, aunque el presidente Blatter no lo quiera. Lo va a tener que implementar porque va a ser la presión más fuerte y no va a poder soportarla.

Ahora, usar la tecnología para decidir en una fracción de segundo, si una jugada es falta o no falta, eso no va a pasar.

Aclara que un buen árbitro debe tener personalidad, fuerza, energía y convicción. “No hay faltas ni pequeñitas, ni medianas, ni grandes: hay faltas 

En cuanto al arbitraje mexicano, no lo vio tan bien como en Alemania 2006. No sólo responsabiliza a los silbantes Armando Archundia (quien dirigió el partido que definió el cuarto puesto para Uruguay y el tercero para Alemania) y Marco Antonio Rodríguez, sino que metió en la misma bolsa a todo el cuerpo técnico. Considera que el primero debe venir a México a transmitir su experiencia a todos los jóvenes que aspiran convertirse algún día en árbitros y termina diciendo que para él, el arbitraje mundial sufrió una involución en esta Copa.

Así es él. Tiene personalidad, fuerza, energía y sobre todas las cosas, convicción. Dentro y fuera del terreno de juego. Me pregunto si no sería necesario agregar a su lista,  una de las pretensiones de validez, propuestas por Habermas: veracidad.  Y por qué no, la humildad de cambiar de opinión con el pasar de los años y la ayuda de la tecnología. Pero bueno, después de todo, él estuvo capacitado para ser árbitro, yo no. Así que no soy quien para juzgarlo. Imaginando un escenario donde tanto Marco Antonio Rodríguez como Edgardo Codesal son contemporáneos, me entra la duda sobre cuál de los dos es más protagonista. Pero como los escenarios imaginados no existen más que en la mente de cada uno, mejor no dedicarles mucho espacio.

            Sólo me queda por decir, que hoy tuve a menos de dos metros, a uno de los hombres más odiados por los argentinos en la historia de los mundiales, y no le tuve rencor. Será tal vez, porque estoy acostumbrada a las fallas arbitrales y entiendo que errar es humano. Igualmente, tuvo suerte de que para la final, todavía estaba en la panza de mi mamá y no tenía noción de la vida. De distinta forma se hubiese dado la conversación de hoy de haber pasado lo contrario.  Prefiero quedarme con sus comentarios respecto a la selección mexicana que tienen algo que aportar a la sociedad, y dejar en el olvido ese penal que terminó con la mejor presentación que tuvo Argentina en un Mundial, después del 86.

Si querés escuchar la conversación completa:

http://www.megaupload.com/?d=UUJGTNH7

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