Archive | August, 2011

Pasión al cuadrado

7 Aug

Pasión. Esa sed insaciable de eso que cree que lo llena. Cuidado, porque buscar abastecerla puede hinchar hasta liquidarlo. Enceguecida víctima devenida en victimario, sus sentimientos desbordan su cuerpo y le ahogan el alma.
Apasionado. Eterno esclavo, prisionero de un sentimiento capaz de impulsarlo a la extrema locura de vivir mártir de un sólo propósito.
Desenfrenado corredor de una irracional causa, es el sufrimiento quien más lo motiva en su constante apasionar.
Fiel seguidor de una fuerza muchas veces incapaz de devolverle su inconsolable devoción, le deposita su fe más primitiva, aun sabiendo que las caídas pueden ser duras y extendidas.
Porque a toda costa da, creyendo recibir algo a cambio; y en la mayoría de los casos, el objeto de esa pasión se aprovecha de la bondad de la víctima devenida en victimario, y ejerce de la manera más vil su accionar. No importa, total, un sólo segundo de felicidad que éste le regale, borrará cada lágrima de tristeza derramada.
Hasta que un día, si tiene suerte, este adicto emperdernido abre los ojos y se da cuenta de que no necesita de ésta para vivir. O bueno; la sed supone haber sido saciada con mucho esfuerzo y sacrificio, dando lugar a una especie de tranquilidad, síntoma de la indiferencia. Y esa indiferencia lo hunde en un extrañamiento en donde no añora al objeto por tanto tiempo perseguido, sino a la persona que fue mientras éste le hizo creer descubrir su sentido de ser.
Es ahí cuando viaja a su interior y ve que la sed persiste y lo que solía saciarla en un momento de su vida, ya no lo hace.
Y por un tiempo continua el individuo en ese estado de stand by, suspendido en un aburrimiento que prolonga su días y le fatigan el alma. Entonces anhela. Busca nuevamente eso que cree llenarlo, que lo rejuvenece, y cuando por fin se convence de encontrarlo, se adentra en un terreno inestable donde experimenta toda clase de sentir: amor, odio, deseo, tristeza, desesperación, coraje, impotencia, frustración, angustia, felicidad
Una bipolaridad justificada por esa ausencia de cordura presente en su frenesí. No hay razón para elegir apasionarse por algo. Ese algo te seduce, te hipnotiza, y cual iman, te atrae, en un principio involuntariamente, a su ser.
Desconfíe de aquellas pasiones que le duran toda la vida y no le permiten vivir más allá de ellas. Dude de todas esas, menos de una. Están las que se apagan con el tiempo, las circunstancias. Están las que son reemplazadas por otras; están las que nunca existieron y van a existir, y existen aquellas, las más reales, las que subsisten en el tiempo de forma indirecta; viven en las consecuencias de nuestros actos que nos hacen evolucionar y progresar. Porque fueron motores de nuestro vivir, pues sin ellas nunca hubiéramos vivido sino sólo existido.
Porque somos una cosecha de lo que ellas sembraron, y serán las que están por venir las que nos harán ser.
Porque recién ahora entiendo que la única pasión cuya dosis debo tener siempre al alcance de la mano,
Que debo conservar la vida entera para permitirme ser feliz y vivir plenamente, sin duda alguna, la más sincera, es la pasión por la misma pasión.