Archive | July, 2012

Borró una lágrima de pena aquel cantar

24 Jul
Tiene la mirada perdida, como quien ya no sabe por qué más vivir. Ausente, se encuentra sentado en un sillón sin parpadear, a la espera de que alguien se apiade de su irreversible condición. Los años no vienen solos nena, me dice. Y yo no sé qué responder.

Lo miro e intento descifrar en qué piensa, si está cansado o está aburrido. ¿Estará esperando esa caricia de la eterna innombrable que tarde o temprano te encuentra, a veces hasta en el momento menos previsto? Pareciera ser que lo tiene asumido hace tiempo. Ser viejo no es cosa fácil.

En busca de anular el pensamiento que seguramente lo angustia existencialmente- o tal vez no, no lo sé- le pregunto si quiere ver un poco de televisión. Ingenua yo en pensar que puede hacerse amigo de tal artefacto tecnológico. Dice estar enfermo, no doy fe. El médico tarda en llegar y me impaciento por no poder manejar la situación que en este momento me ocupa.

Su seriedad pone pausa a la comedia de la vida e inhibe de una forma que agobia hasta al más joven.En el hasta ahora fallido intento de cambiar su cara petrificada por una más vital, recuerdo una vieja anécdota que disfruta mucho presumir: cuando era bebé Carlitos lo tuvo en brazos. Y es ahí cuando se me ocurre algo que lo puede llegar a seducir.

Le acerco la computadora a su cuerpo para reproducirle los más clásicos y nostálgicos tangos. Me dice que gracias a estos todavía conserva el habla. Canta para no perderla, solitariamente solo en su habitual vivir.Tararea un Cambalache más vigente que nunca y pide por más.

Entonces lo pongo a él, ícono de la época, salvaje seductor de múltipes mujeres. Primero un Adios Muchachos- ¿premonición de despedida? -, después un Mi Buenos Aires querido, que de querido solo queda el pasado nostálgico, porque hoy, hoy no nena, la inseguridad está terrible y ya ni se apiadan de un viejo como yo.

Me pide por favor que suba el volumen, su sordera no le permite disfrutar. Hago lo propio y de a poco  veo cómo revitaliza los sentidos, las manos, su mente. Un agridulce sabor a recuerdo perfora sus oídos y le penetra la boca. Hace una mueca de picardía.

¿Qué macanas se habrá mandado con uno de esos temas de fondo?,  ¿a quién se le habrá declarado con la crudeza de las letras de amor de esa canción emblemática? ¿A quién habrá querido impresionar con sus erróneos saberes de 2 x 4?, ¿A cuántas mujeres habrá sacado a bailar? Porque bailes eran los de antes, así se conquistaba a una verdadera mujer, si no preguntale a tu abuela cómo nos conocimos. No como ahora nena, que bailan un punchi punchi, los pibes por acá, las pibas por allá, y tirate un paso. Uff,  qué indignación.

Y por eso sonríe. Sonríe en la presencia de Gardel quien lo encuentra con su lejana infancia, junto a sus padres, amigos,  su novia que no era mi abuela, y los miles de inmigrantes que vinieron a probar suerte y sentaron patria con tanto sacrificio.

De repente su voz se quiebra en la lágrima del canto, y me dice algo que no consigo entender. Su llanto emocionado no lo deja hablar con claridad. Tampoco los años que lleva encima. Se toca el pecho. Acá se muere, pienso y me equivoco. Porque se inyecta de la invisible juventud. Porque consigue acordarse quién fue alguna vez. Porque desentierra un pasado que tenía guardado en algún lugar lejano, lleno de polvo. Una promesa, un suspirar, yo qué sé.

Entonces las arrugas desaparecen. Aunque sea por un breve momento en el que vuelve a ser feliz. 

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18 Jul
El inaudito dolor que le recuerda su altibaja condición de ser mujer no parece tener fin.Golpea su cuerpo y la debilita de a poco, claro mecanismo de atroz depuración.Alaridos silenciados por una civilización que la obliga a seguir, naturaliza la naturaleza y le devuelve al cuerpo su animalidad olvidada.

Desafiante sobrehumanización de la vida acelerada, es condenada desde la procreación al martirio del género , sintiéndose empujada a salir triunfante de este dolor. 
Un día cada veintiocho es suficiente para recordarse que la pureza existe.O al menos eso se empeña en creer.

Mientras tanto se retuerce en las sábanas y respira profundo.  Un suplicio vestido de rojo, fertilidad histérica que algún día tendrá fin. Cuanto antes sea, mejor.

Palabras reveladas en el fallido intento de dormir la siesta aka Carta a Margarita y su maestro

5 Jul

 

Inescrupuloso misterio derogador del tiempo
augura un pasado que nunca será
Y busca en la carcajada nocturna
del beso
la union con la semilla
de su paraíso 
resonante
No está.