Archive | December, 2012

Fotos de la Noche de las Librerías que no me animé a sacar

18 Dec

Las luces de sábado por la noche en una capital de un país sureño ayudan a que la experiencia turística sea redonda cuando hacen su aparición bajo un cielo sin estrellas que se alza inalcanzable por las construcciones más altas y viejas de la ciudad. Nada como el cosmopolitismo tercermundista, donde el ritmo acelerado de la clase pudiente que va de acá para allá despilfarrando dinero, se mezcla con el retrato de los desgraciados miserables, que dan a esta tierra el toque savage que todo gringou busca fotografiar en sus viajes por lugares exóticos, o sea, el resto de América.

Buenos Aires parece estar de fiesta. Al menos esa es la sensación que deja una de las avenidas principales del centro, que entre el aire veraniego y vísperas de navidad, permanece cortada y no precisamente por manifestantes que buscan exteriorizar alguna indignación.

Se festejan los libros, la industria editorial, el arte, y en una versión romantizada, por qué no, el conocimiento. Un sábado en la vida en que está de moda ser culto, y es cool usar anteojos y ser nerd. Corrientes peatonalizada, con sus luces, y su música, y sus librerías con ofertas, y sus vendedores ambulantes, y sus restaurantes que desprenden el olor a pizza porteña, y extranjeros perfumados que contrastan con los adolescentes en bermudas y ojotas, paraliza el tiempo en una burbuja y da la sensación de que nada podría estar mejor, porque todo está perfecto.

El tema en cuestión es lo que pasa en las calles aledañas, oscuras, vacías, silenciadas por la soledad, por los ojos acostumbrados a la decadencia del otro, a la basura amontonada en la esquina de la vuelta.

Llamálo Juan, Alberto, Pablo, como quieras. Total, está solo en un lugar donde el anonimato es moneda corriente, y no hay nadie que reclame su nombre, que honre la memoria de esa madre que desde antes de nacer decidió darle un poco de identidad, condicionando de cero la vida de un feto que evolucionaría en este cuerpo robusto que yace tirado en el piso. Tal vez ni él lo sepa, víctima de la desolación destructora. 

Permanece acostado, cruzado de piernas, con una campera verde que usa de almohada. No hay ni una sábana ni una lona, ni nada que separe su cuerpo del suelo pisado por tantos caminantes a lo largo del día. Será que todavía no compite en ligas mayores, ni tiene un televisor que le permita hacerse conocido en los diarios, quién sabe. Los autos pasan y algunos piensan en el pobre hombre que se encuentra vulnerable a un costado. ¿No tiene un amigo que le preste un techo, un familiar, un conocido? ¿será elección propia?, ¿quién puede elegir dormir en la calle, con todos esos insectos, los mosquitos violadores, y tantos depravados sueltos por ahí?

Eso sí, siempre hay monedas para mantener el vicio. Con los ojos cerrados, busca desesperadamente en los bolsillos del pantalón la caja que contiene ese último cigarrillo que le da la paz necesaria para dormir tan públicamente. Juan, Alberto, Pablo o como quieras que se llame no es el único que vive esta realidad desgarradora que para muchos es un decorado más de una típica urbe latinoamericana.

Y mientras él intenta dormir, la fiesta en Corrientes recién empieza. Hay hombres disfrazados de personajes que parecen haber salido de Star Wars —llamados cosplayers— músicos afinando sus instrumentos con total tranquilidad, mujeres con vestimenta tolkienista leen cuentos en voz alta a personas que tal vez ni escuchan, pero que están ahí porque tienen a su disposición unos sillones blancos en el medio de la calle en donde pueden tirarse a descansar o hablar, o a hacer lo que quieran pero sentados, un dj pasando música que soundtrackea una improvisación de escritura, la cual los organizadores gustan llamar “jam” — y acá es donde una se entera de que esta palabra excede el vocabulario jazzístico, musical— estatuas vivientes, dibujantes que reclaman derechos y pintan la calle con tizas de colores, y muchas, muchas cosas copadas más.

Lo de las ofertas es relativo. Las grandes librerías mantienen sus grandes precios y las otras, no bajan mucho más de los que sus libros cuestan el resto de los días. El secreto no está en la oferta prometida en carteles amarillos, sino en la capacidad del comprador de encontrar entre tantos árboles muertos, el tesoro que seguramente no andaba buscando. Y así aparecen verdaderas reliquias como libros de Rilke a 15 pesos, o las Obras Selectas de Apollinaire a 20.

Pero bueno. La noche pasa rápido y en un abrir y cerrar de ojos, son las dos de la mañana, la princesa vuelve a ser cenicienta, y las cosas vuelven a la normalidad. Los vendedores ambulantes deben levantar campamento con total rapidez, porque ni tiempo tuvieron de mover sus mercancía que ya estaban de vuelta los autos pasando por la avenida por tantas horas cortada, en parte culpable del tránsito de ese día. Las luces empiezan a apagarse, la música se corta, y los empleados de los restaurantes esperan a que se vayan los últimos clientes que quedan para poder cerrar las puertas e irse a dormir de una vez por todas.

En uno de ellos hay sobre la vereda unas mesas ocupadas por extranjeros con acento colombiano que están terminando de comer, y que con el plato todavía lleno de carne — no iban a venir a este país a comer arroz con pollo, claro—piden la cuenta, y en lo que esperan al mozo, siguen hablando, interrumpiendose entre todos, sordos por conveniencia, y entonces ven a un chico de no más de diez años, descalzo con un sandwich en la mano, acercarse a una de las mujeres tan finas, y extender su brazo para pedirle unas monedas porque tiene hambre. Ninguno de los presentes lo mira a los ojos, actúan como si el pobre fuese invisible, y siguen en esa charla donde nadie escucha a nadie y todos hablan con todos.

Pero el chico insiste, una monedita por favor, y entonces el mozo, que se acerca a cobrar, le dice pibe andate, y ante la firmeza del menor decide agarrarlo por los pelos, y llevárselo de escena, no vaya a ser cosa que espantemos a los turistas. Entonces Juan, Alberto, Pablo o como quieras que se llame, treinta años menor, agacha la cabeza y sigue su camino, sin rumbo pero con instinto hambriento de lo que sea que consiga callar el estómago rugiente.

Para su suerte, a pocas cuadras un hombre está improvisando una cama en una de esas calles aledañas, y conmovido por el trato del lamehuevosdeextranjero, y la indiferencia de quienes cargan con tantas bolsas en sus manos — qué lectores que somos— saca de su mochila un monedero y le da al pibe unos pesos.

No sé si alcance para comprar otro sandwich, pero fue suficiente para arrancarle una sonrisa aunque sea por un segundo.

Réquiem para un sapo

14 Dec

 

ImageQuién diría que iba a terminar por convertirse en esa diminuta alfombra, donde hoy transitan por encima miles de autos, sin siquiera preocuparse por tratar de conservar la poca dignidad que queda en eso que alguna vez se llamó cuerpo.

 

Su piel estirada no despierta compasión en nadie. Tampoco la poca sangre que se encuentra a su alrededor. Inhumanidad absoluta por parte de quienes pasan caminando por su lado y no tienen la delicadeza de trasladarlo a un aposento donde pueda descansar en paz. Él, que tantas veces se la jugó por nosotros.

 

Nadie reclama por su vida perdida, pero sí por la suciedad que implica su presencia en la calle. Ya son varias las quejas de las madres negligentes que por un instante se distraen hablando con la vecina, y automáticamente encuentran a sus hijos sosteniéndolo con una mano, balanceándolo, absortos por no saber qué es exactamente ese cartón que agarran. 

Porque eso que ves parecido a una alfombra, o un papel grueso, supo tener vida hace unas horas.

 

Más de una vez había soñado con el momento en que una bella dama se acercaba a él, lo besaba y lo convertía así en un ser humano, no necesariamente príncipe; pero ese recuerdo no lo llegó a compartir con nadie. Y ahora no hay quien llore por él cada vez que se cuente la anécdota, que se difuminará en poco tiempo.

 Es que el amigo no pudo escapar del destino característico de su especie capitalina. Se fue del mundo aplastado por la humanidad incomprensible, su lógica destructiva, darwinismo injusto; víctima de una rueda desafortunada.

 

 Su naturalístico verde finalmente se apagó, y ahora está tirado en medio de una calle gris, a la espera de ir desapareciendo a medida que los autos le pasan por encima, desalmados, crueles, indiferentes.

INSOMNIO

10 Dec
Puedo hacer un mundo de tus ojos cuando lloran a lágrima tendida. Porque la transparencia es una, y es esa que se presenta muy de vez en cuando en momentos de incertidumbre, de infinita verdad. No importa donde estés, tengo tu imagen plantada en la memoria al punto exacto de no saber quién sos: si la construcción de un recuerdo, el recuerdo mismo, o el calco perfecto del presente, tan lejano a la última vez que te vi.

Qué sentido tiene todo esto, si el camino que recorremos no se desvía de mi mente, si te creo así o asá, con saco y corbata o desnudo. Es que no te das cuenta, pero es culpa de tus ojos que penetran el alma y crean la necesidad de pensarte a toda hora.La soledad. Esa amiga que te escucha en donde hay más ruido, busca tus latidos y encuentra tu sangre. Una caricia friolenta de tardía madurez. La cura: el olor a un libro viejo con hojas amarillas que se mezcla con el de un té negro y sorbos lentos que lo incorporan.Quisiera decirte tantas cosas que no puedo decirte nada. Entonces escribo, acto depurativo que sólo y solo cobra sentido cuando yo lo leo. Entonces no intentes descifrar nada, sería en vano, entonces. 1. adv. t. En tal tiempo u ocasión; entonces; 2. conj. ilat. En tal caso, siendo así. Entonces. Basura pura.

Pero hay algo que es cierto.

La madrugada fue hecha para los desolados como vos y yo, que no tenemos con quien cruzar las piernas entre sábanas laberínticas y por eso nos consolamos con dormir atravesados de una punta de la cama a la otra, porque no hay respiración ajena que emane calor . Qué ironía, somos dos soledades que ya no pueden complementarse, si es que alguna vez pudieron. SMD. Síndrome de melancolía dominguera.  Suficiente razón para no pegar un ojo en toda la noche, que cambia los colores del cielo a medida que las horas avanzan indiferentes.

Y en la cabeza suenan viejos temas de Motley Crue, vaya una a saber por qué. Girl, don’t go away mad, girl just go away. Pero por qué no te vas vos a otro lado, y te llevás de paso toda esa cursilería disfrazada de glam rock, que lo único que consigue es que hombres con aspecto afeminado estén con las mujeres más desmpampanates.1. adj. Pasmoso, llamativo, que deja atónito por su buena presencia u otras cualidades; aunque, la mayoría de las veces, con ausencia de cererbro. Mirála a Pamela Anderson si no. Arjonas rockerizados y con más tatuajes.

Quisiera leer tus ojos, exprimir lo que delatan, transmitir con una mirada lo que no puedo decirte por acá, porque parece ser que estoy condenada de por vida a caer en el lugar común, en las rimas cacofónicas de salita de cinco, y no me vengas con escritura automática, porque esa está reservada a los buenos poetas europeos que se pudrieron en sus tumbas y que ahora son aire.

Pero qué más puedo hacer si estás lejos, son las cuatro de la mañana, la noche pasa lenta, y es más útil irse a dormir, pero el sueño no viene a buscarme. Será que no le gusto, entonces, escribo, entonces, hasta perderme en la hilaridad sigilosa que desemboca en las múltiples imágenes que se superponen de forma caprichosa— osa, esplendorosa, horrorosa, rimadepoemadeprimergradoosa—, hasta que entonces lo llaman a la resignación, y recién ahí me cierra, lento, muy lento, los ojos que alguna vez, en su humildad castaña, intentaron robarte un suspiro en una noche parecida a esta, pero en otro lado del mundo, más cálido y sin mosquitos que desentonaran el canto del silencio que habitaba entre nosotros dos. No era necesario hablar, lo teníamos todo y reíamos mucho.

Porque sí, o tal vez no

5 Dec
Escribir es resistir, me dijiste citando a no se quién y yo puse cara de de qué carajo me estás hablando, lástima que no la pudiste ver. Te hubieras reído. O tal vez no. Será que resistir es atarse, y esta es la única forma que tengo de estar con vos. Aunque sea sucia y una mentira.Porque no estás, porque tu mente deambula en los ayeres cómodos y en los mañanas inciertos con personas que van de acá para allá tanteando un terreno que se tambalea. Y ante la ansiedad y la angustia de no encontrar a nadie, te acordás de que existo y entonces aparecés, tan egoístamente inoportuno.

Porque caigo como la mejor, y vuelvo a extrañarte. Me empiezo a asfixiar en ese vacío que quema el pecho sin tener éste aunque sea un poco de piedad, y la garganta se cierra, da sed.

Una sed contradictoria, que se alegra con tu aparición, al mismo tiempo que le duele en el alma. El encuentro, si es que se puede llamar encuentro a lo que pasa entre dos celulares, no dura más que unos pocos minutos, pero que son suficientes para revivir lo que todavía no tuvo tiempo de morir por completo.

¿Por qué?, ¿para qué? Un momento de felicidad, inmerso en la burbuja de la ilusión utópica, condenado a desvanecerse en tristeza inaudita.

Basta, se terminó.Me doy por vencida. Renuncio. Al menos hasta mañana, o cuando sea que se te ocurra reaparecer.

Rilke (4 de diciembre de 1875- 29 de diciembre de 1926)

5 Dec

Clase de literatura en una universidad mexicana. La mejor materia de la carrera (incluyendo el estudio de allá y el de acá), lejos. Un día, para el final del semestre la profesora, Tania Favela —gracias y eternamente gracias— sacó “El libro de las horas” de Rainer Maria Rilke y empezó a leer varios poemas de las distintas partes. Creéme si te digo que esa tarde, entre galletitas, té y versos, marcó un antes y un después en mi vida.

Es como un monje sensual, dijo ella, y tenía razón.

No sé cómo ni por qué llegaste a este blog, pero es justo que entre tanta tontería que escribo, te encuentres con un autor que vale la pena leer, si todavía no lo hiciste. Te confieso que cuando me pierdo, agarro Cartas a un joven poeta, y automáticamente me siento menos sola. Es una especie del Ética para Amador que me obligaron a leer en la primaria, solo que infinitamente mejor. Más cerca de mis preocupaciones, de mis aspiraciones, de mis sentimientos.

El amor, el trabajo, la soledad, Dios. Temas usuales en su obra. Y no lo digo como gran conocedora, me falta mucho por leer. Agarro esta biblia y repaso algunas frases, oraciones, poemas, subrayados. Escribiría el libro entero, pero no está bueno tipear tanto.

Que lo disfrutes…o no. Viva la libertad.
——-
Bonus:
“Apágame los ojos: Puedo verte
obtura mis oídos: puedo oírte,
y hasta sin pies podré llegar a ti,
y hasta sin boca puedo conjurarte.
Quiebra mis brazos, y te alcanzaré
con el corazón como con la mano,
deténme el corazón y latirá el cerebro,
Y si prendieses fuego mi cerebro,
Te llevaré en mi sangre.”

***

Sobre el amor: “dos soledades protegiéndose, limitándose e inclinándose una ante la otra”

“Si su vida cotidiana le parece pobre, no la culpe, cúlpese usted de no ser bastante poeta como para encontrar sus riquezas”.

“Y quienes están juntos por las noches, entrelazados en una mecida voluptuosidad, están cumpliendo una obra grave, acumulan dulzuras, profundidad y vigor para la obra de algún poeta venidero que se levantará para cantar indescriptibles delicias”

“Su soledad, aun en medio de tan opuestas condiciones, le será sostén y hogar, y desde allá encontrará usted todos los caminos” “Solo una cosa es necesaria.  La soledad, la gran soledad interior”.

“Y así, para el que ama, amar, es durante mucho tiempo, sólo una gran soledad. Y cada vez una soledad más intensa y profunda. El amor no es entregarse de inmediato, ni unirse a otro. ¿Qué sería entonces la unión de dos seres todavía imprecisos, inacabados, dependientes? El amor es la única ocasión de tomar forma, de convertirse en un mundo para el amor del ser amado. Los jóvenes deberían saber que el amor es la obligación- únicamente- de trabajar en sí mismos.”

“No crea que el amor que usted conoció en la adolescencia se ha perdido, ¿acaso no ha hecho germinar en usted aspiraciones ricas y fuertes, proyectos de los que usted vive aún?”

“El futuro está fijo, somos nosotros quienes nos movemos en el espacio infinito”

“La ciencia ha tenido que revisar ya varias veces su definición del movimiento, también un día se admitirá que eso que llamamos destino no es algo exterior al hombre, sino que surge de él mismo.”

“TAL VEZ TODOS LOS DRAGONES DE NUESTRA VIDA SEAN SÓLO PRINCESAS QUE ÚNICAMENTE ESPERAN VERNOS UN DÍA HERMOSOS Y ATREVIDOS. TAL VEZ TODO LO TERRIBLE NO SEA A FIN DE CUENTAS SINO LO INERME, LO QUE ESTÁ ESPERANDO NUESTRA AYUDA”