Archive | January, 2013

Nocturno

28 Jan

Me despierta el murmullo de un canto desaforado. La agonía del éxtasis de dos cuerpos en sintonía. Afuera, el aire caliente moja a los locos con frío, no hay destello de luz que paute el inicio de nada.

Me despierta la calma de los que recién se duermen. Hay algo oscuro en la contemplación de los ojos cerrados. Cansancio. Eternidad. 
Silencio sublime del tiempo, que suspendido en la rutina cromática del reloj, vuelve siempre al mismo cero.

Sin lógica

25 Jan

No hay explicación lógica para la mezcla que convulsiona el estómago y sube rasposa, como jugo gástrico, para luego ser expulsada del cuerpo en el momento más inoportuno. No hay explicación lógica para el deseo más oscuro que enciende las hormonas y deriva en un vómito verborrágico de posterior arrepentimiento. Hay sentido, persuasión de mala compañía.

Es obra del verano que desnuda hasta la más transparente tela que nos discreta. Son las altas temperaturas que levantan la piel para ver nacer una nueva, impúdica, insolente. Retrocedemos años, si es que se puede rejuvenecer. Y en el fondo, nos gusta.

Por ahí jugamos pulseadas estrambóticas que nos ganan de mano en este constante desafío de tambalearse en la cornisa invisible del respeto al otro. Qué te pasa che, es bastante común. Tan común como comer helado de limón en invierno, ¿no te pasa?

Dale, sacate las zapatillas y caminá descalzo por el pasto amarillo. Quemate con la mirada del paisaje corroído, que hasta hace poco fue verde. Sí, pasa. 

Como las nubes que forman dibujos abstractos y son interpretados en distintas partes del mundo. Porque el cielo es el mismo techo aglutinante de nuestra mortandad. Shhh. Hablá despacio que las hormigas duermen.

Dale, vení. Desatate los cordones de la adultez y andemos en el triciclo mental, como las hojas del árbol de al lado, que bailan coordinadas por el viento de la tarde. Después de todo, si en el fondo no existimos y sólo somos parte del viaje onírico de un dinosaurio futuro, al menos tenemos la certeza de que intentamos llegar. Porque llenamos de sinsentido la luna gris que era vacía y le dimos el olor de la tranquilidad mañanera, contenedora de tantas respuestas enigmáticas. O preguntas estúpidas, dormidas en el silencio, también pasa, y lo sabés.

Así que poné atención.En unas horas, acostado en ese pasto negro, vas a alzar la vista para señalarla y sonreír. No hay explicación lógica, no pierdas tiempo en buscarla.

Sí. Claro.

Es obra del verano que nos vuelca la melancolía en sus horas y nos romantiza en nuestra soledad momentánea de espíritu bohemio.

Noches

2 Jan

La tensión entre dos cuerpos que se buscan más allá de cualquier razonamiento frío mientras la sangre hierve sola bien adentro, incomoda en demasía a la semiverdad políticamente correcta de hipócrita pulcritud. Un silencio que hay que romper antes de volar botones y devorarse en unas pocas mordidas, canibalismo humano digno de psicoanálisis de cuarta. Torpeza. Golpes inexpertos de animales resignados a cualquier tipo de domesticación. Civilización y barbarie cuando se dejan llevar por las reacciones físicas de adolescentes eternos. Un todo terreno que no necesita más que ésta para explotar en el éxtasis semental. Y así pasa el tiempo en delirio y delirio, en sexos mojados por lagunas pasionales, donde subyace un miedo paranoico parecido al de la soledad finalmente acompañada. Eso sí: la fugacidad de la unión corpórea desaparece con el desencanto paulatino. Después queda el silencio y las ganas de dormir. Y así, permanece cerrado hasta nuevo aviso, que viene a ser un nuevo x que se entrega al sin sentido que vive dentro de esta máquina que llamamos cuerpo y que se encuentra ahora en frente del tuyo, con los ojos que se miran fijo, esperando la orden — una desviación en la mirada— para poder actuar. Y ahí sí resguardate, porque tiembla todo y no hay quien te ayude a apagar el fuego que se gesta de a poco, se expande, contrae y explota silencioso, rompiendo sin penas ni olvido la armonía que todavía hay en nosotros dos.

Pie derecho

2 Jan

Un deseo callado, la máquina del

desarme
respira cada tanto

en el sueño tardío

de imágenes difusas

del mañana que

siempre es 

pese a todo,

HOY.