Lo que el Quilmes dejó: Blur

12 Nov

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Del Parque de la Ciudad quedaron la Montaña rusa Aconcagua y la Gran Rueda doble Scorpion oxidadas, estigmas de una infancia dictatorial que lograron sobrevivir. La torre blanca se alza en el cielo y oficia de punto de referencia a la hora de llegar ahí. Ya ni siquiera conserva su nombre. El Parque de la Ciudad se ha convertido en “La Ciudad del Rock” y debuta con la segunda fecha del Quilmes, hoy, 2 de noviembre, devenida en primera a causa de la lluvias que debieron reprogramar el festival.

 

Llegar al predio, con sus kilómetros de pasto y cemento, no suponía ser difícil a no ser porque a pocas cuadras del lugar en cuestión se ha decidido armar una maratón de bicicletas y las calles aledañas están cortadas. Dejarse llevar por el camino no señalizado, seguir con la vista la torre, bordear la 11-14 para finalmente ver la luz.

 

En la entrada del parque un hombre corta la entrada del estacionamiento y te indica dónde dejar el auto. “Nos vemos en la villa”, se despide. Bienvenidos al Quilmes Rock más Nac and Pop de la historia, con solo dos bandas internacionales en todo su “lineup”.

 

Super Ratones, Bicicletas y Richard Coleman son la antesala a un recital que promete. Así pasan las horas, entre el sol que asoma entre las nubes, pogos tímidos y adolescentes que anticipan los gritos desaforados y agudos hacia el vocalista británico, a sus 45 años todavía un sex symbol.

 

Son las siete y media de la tarde, el cielo anaranjado a minutos de volverse negro. Pareciera  ser que a medida que cae la noche aumenta el rock. Salen al escenario los mexicanos Café Tacvba, repasan todos sus clásicos, piden abrazos colectivos y hasta dedican palabras en contra de la explotación de Shell en el Ártico. El público se enciende, baila, pide más.

 

Pero no hay tiempo. Hay que empezar a preparar el escenario para que la banda de Inglaterra toque. En tiempos donde músicos ya vintage se reúnen para realizar giras con temas pasados, el reencuentro de Blur es digno de celebrar. Segunda vez en Argentina (la primera en 1999), los años pasaron para todos menos para ellos.

 

Entonces suena Girls and Boys, con la potencia que solo la música en vivo puede ofrecer. La energía de siempre, ese rock irreverente que canta a la vida cotidiana de los 90 y jóvenes que probablemente no habían nacido cuando éstos estaban en su cumbre gritan  “Ole lelé Olala Oasis se la come, Blur se la da”. La torre que despliega luces de colores, los juegos de fondo, el aire libre, el sonido britpopero, cantitos de rivalidades innecesarias, por momentos se pierde el sentido de tiempo y ubicación. Y la inercia que te lleva a estar saltando en medio del campo, producto de un hit tras otro, sumergidos en el olor a porro de adolescentes a punto de salir desmayados, ratifica una vez más la vitalidad de Damon Albarn, Graham Coxon, Alex James y Dave Rowntree, que se desplazan por el escenario como si tuvieran ruedas atadas a los pies.

 

Una hora y media es suficiente para repasar todo su repertorio. En el medio, Albarn sube al escenario a una mujer rubia que alza en sus manos un cartel que dice que es su sueño cantar Tender con ellos. La banda lo cumple y sigue el show alternando ritmos eufóricos con baladas (dnfaltable The Universal) y hasta se permiten homenajear al fallecido Lou Reed.

Y con el pasar de los temas uno intuye que es el final. Cuando escuchás los primeros acordes de “Song 2” confirmás lo esperado. Una mezcla de sentimientos invade el predio. Por un lado se sabe que el pogo va a estallar y empieza a asomar el sabor amargo posrecital. Las luces se apagan y los músicos salen de escena.  Por unos minutos todos esperan, la esperanza es lo último que se pierde dicen por ahí, a que vuelvan a tocar aunque sea ese último tema de un cd olvidado. Pero no. Es hora de dar media vuelta y retomar el camino antes recorrido.

 

La salida es ardua y lenta. En masa caminan todos con cuidado hundiéndose en el barro que la lluvia dejó. Tender se convierte en el himno que acompaña la evacuación. Todos cantan su estribillo a capela. Atrás quedarán la salida dificultosa del estacionamiento minado de autos, los colectivos que nunca llegaron, los taxis compartidos  que cobraron fortunas para devolverte al centro. Todas fallas anecdóticas para lo que fue un gran show.

Setlist

 

  1. Girls & Boys

  2. Popscene

  3. There’s No Other Way

  4. Beetlebum

  5. Out of Time

  6. Trimm Trabb

  7. Caramel

  8. Coffee & TV

  9. (Satelite of Love by Lou Reed outro)

  10. Tender

  11. (Fan brought up on stage to … more)

  12. To the End

  13. Country House

  14. Parklife

  15. (with Phil Daniels)

  16. End of a Century

  17. This Is a Low

Encore:

  1. Under the Westway

  2. For Tomorrow

  3. The Universal

  4. Song 2

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