A dos horas -ficción

31 Jul

Diluyo el tiempo en recuerdos felices, en medialunas secas remojadas en café con leche, mientras te espero sola en este territorio neutro que es un bar de Palermo. Faltan dos horas para que te sientes, me pidas un té que no voy a querer tomar, me des la mano y me preguntes qué nos pasó. Y ahí yo me largue a llorar y te diga que te perdono pero que por favor no nos lastimemos más.

Escribo para no llorar. Siempre fui la de la mesa de al lado que escuchaba cómo otros se partían el corazón. No voy a darte el gusto de ser partícipe de este acting entretenido para ninguna mesa de al lado ni de en frente ni de nada.

Y es que quiero pensar en esa primera salida en la cancha de All Boys y cómo me agarraste por la cintura para no salir rodando en la avalancha, pero entonces te veo chamuyándote a esa trola y te quiero matar. Decime qué le ves. ¿Entregó el culo en la primera?¿es eso, Agustín? Agustin Viamonte. Casi casi nombre de calle. Mi vida, mi amor. No te entiendo.¿Es el bebé que no nació? Yo sé que lo hacés a propósito. Que te acostás con la otra para que te deje. Porque me querés feliz y vos sos una mierda que en el fondo me quiere. Pero vamos Agustin. ¿Cortarme en un bar? Me hubieras llamado por teléfono y me ahorraba un par de calorías.

Lo charlé una, dos, tres, cuatro, no sé cuántas veces con la psicóloga. Sé que te perdono pero no puedo olvidar. Te me largaste a llorar como una nenita cuando me la di de poeta y te escribí esa carta en tu cumpleaños. Mi amor te amo, me dijiste entrecortado por las lágrimas. Y yo desmoronándome de ternura por tu sensibilidad berreta. Pasó algo, seguiste. Pasó qué, hijo de tu reputísima madre. Pasó que te pusiste en pedo y te la garchaste. Pasó que como siempre creés que el alcohol justifica las cosas. No, Agustin. No soy tu mamá. Y leo esto y no te perdono una mierda.

Todavía recuerdo el mail de tu vieja pidiéndome que te perdonara porque tu viejo era alcohólico y tu abuelo también. ¿Cuántos años tenés, Agustin? Muy grande para embarazarme, para obligarme a abortar, pero no lo suficiente para dejar a tu mamá fuera de lo nuestro. Y ahora estoy en un bar sola, atragantándome en glucosa para desatar el nudo que ni me deja pedir la cuenta, mientras vos seguramente estás hablando con ella, diciéndole que hoy hablás conmigo para poner punto final. Es culpa de tus ojos grises. Esos ojos grises que tanto odio por creerlos transparentes y qué mentirosamente falsos son. ¿Alguna vez me quisiste, pitu? ¿hubo algún te amo real? Está sonando Cerati y qué puta casualidad. Decir Adios es crecer. Pero yo no quiero crecer. Ni quiero extrañarte los domingos a la tarde. A quién voy a abrazar en el cine, en la cama con las tormentas eléctricas de fondo si vos y yo no estamos más. ¿Acaso estamos? ¿Somos? Vos que lo charlás todo con tu vieja, ¿qué son la trola y vos?Mandale saludos a tu mamá. ¿A ella también le va a regalar las tangas transparentes?

Te juro que es mala mina. Te juro que no le importás. Sos feo, no ganás un mango, y encima mal novio. Es obvio que en unos días se va a cansar. Y vos arriesgando ocho años para esto. Hace una semana estabas en el velatorio de mi abuelo, abrazando a mi papá..nunca me gustó eso de tener al muerto a la vista de todos, frígido y ausente. Pero él te quería. Pobre abuelo, no hubiese querido vernos acá. Le prometiste que me ibas a cuidar. Me prometiste que nunca más te ibas a encamar con nadie. Y de nuevo me mentiste. Encima de mentiroso, pelotudo. Como si venir de la fuente directa lo hiciera todo más sincero. Duele doble, Agustin. A ver si la tarada esa fea te aguanta tus grititos, tus cachetadas en la mínima discusión. ¿Ella también juega a hippie? ¿se van a ir a hacer trenzas a Brasil? ¿Cuántos hijos le vas a matar, Agustin? Yo solo quería ayudarte. Yo solo quería hacerte mejor persona de lo que tu viejo fue con vos. Y no te rías cuando te digo que vas a morirte solo, borracho y sin dientes porque es la verdad. Jodete por elegir mal. Jodete por acabar donde no tenías que acabar. Jodete por a tus treinta años no manejar tu ansiedad, egoísta de mierda. Por desangrarme en un consultorio lleno de moscas sin que mi familia se enterara.

Falta una hora para que te aparezcas, me des un beso en el cachete, me acomodes el pelo detrás de la oreja, me digas sin levantar la vista del tostado que lo nuestro no da para más, yo llore diciéndote que te perdono todo, los nueve meses que no fueron, los moretones detrás del maquillaje, tus noches con la vecina, con la prima de tu amigo, con esta forra de ahora, y entonces nos vayamos a la cama, ahí donde ya ni siquiera nos entendemos, nos quedemos dormidos espalda contra espalda para la mañana siguiente levantarnos y que le cuentes a ella que no pudiste terminar conmigo, que te de más tiempo, y yo como una imbécil viendo tu última conexión por whatsapp, llorando porque no me hablás. O bien podría levantarme, pagar y desaparecer. Pero entonces la sacarías fácil y no es justo. Ahora sufrí vos el parto que yo no pude tener.

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