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Crónica de una plateista común y corriente

16 Jun

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Podría haberme quedado en mi casa, tirada en el sillón comiendo papas con el televisor prendido. Podría haberlo  visto en HD, y así no haber esforzado la vista en los reiterados intentos por descifrar  quién era aquél hombre diminuto que nos daba la victoria: total siempre está el relator que te los nombra a todos. Podría haberme ahorrado el frío y la llovizna. Podría haberme. Pero no.

Jueves 14 de junio. Son las siete de la tarde y en el Alberto J. Armando ya se respira la Copa Libertadores. Manía familiar esa, la de  llegar con una hora de anticipación a la cancha. Porque la ansiedad no mata, pero sí carcome el cerebro en la previa donde todo es expectativa y especulación. Que esta noche le clavamos 3 a los chilenos, que Román mete un golazo de tiro libre, que el Flaco nos lesiona a uno.  De este lado solo cabe un ganador. Y es claro cuál.

Clima libertadorense. La Bombonera estrena nuevas luces en su exterior, que alumbran la fachada de azul y amarillo. Familias enteras vistiendo la camiseta o los colores del equipo xeneize, las mismas caras de siempre, y otras nuevas; miradas vírgenes del mundo futbolístico, extranjeros disfrazados con el merchandising recién adquirido, dispuestos a contagiarse del entusiasmo turísticamente prometido del hincha.  Todos con la euforia que gira alrededor de la pelota, en el día del aniversario de la muerte de Borges, aquel escritor que no supo engancharse con este deporte.

Me dirijo al Sector K, más conocido como “la tercer bandeja”. Para ser más exacta: justo atrás del arco de “La 12”, pero a 182 escalones de la entrada que divide el camino entre la platea y la popular. Voy subiendo uno por uno lentamente, con el disfrute de ir escuchando cada vez más fuerte los cantos de la hinchada local-con sus bombos y trompetas-que buscan opacar a la de en frente , la enemiga, la chilena. Y de repente estoy ahí.

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Son las ocho y cuarto de la noche y justo antes de que el árbitro colombiano pite el inicio del partido entre Boca Juniors y la Universidad de Chile por la semifinal de la Copa Santander Libertadores, escucho a la hinchada cantar un “Diego, Diego”, que a falta de una televisión que me lo confirme, me hace suponer que Maradona está presente. Y así es; al igual que Juan Martín del Potro, Tévez y Martín Palermo, aunque de eso me enteraré después cuando vea la repetición por TV.

Hay neblina, pero no la suficiente. Corren los primeros minutos del encuentro y  La 12 despliega una bandera gigante que cubre mi cuerpo, la de mi vecino, y la de todos los que se encuentran en mi sector.  Por unos pocos minutos nos cubrimos del frío, y sin hacer el vano esfuerzo por ver qué pasa en la cancha, musicalizamos un “soy de boca desde que estaba en la cuna”. Entre todos movemos la bandera de un lado a otro, conscientes de que la televisión seguramente enfocará tal espectáculo. O  tal vez no. Poco importa; lo que la 12 impone desde allá abajo, los otros hinchas acatamos. Inercia pura.

Al mismo tiempo dentro del campo de juego se vive otra fiesta. Una en la que Boca domina la pelota, crea situaciones de gol, pero no la mete. Hasta que en el minuto 15 Pablo Mouche, tras perderla y volverla a recuperar,  desborda y centra  a Silva, quien da media vuelta y la clava en el ángulo.

“Gaaaaaaal de Uocaaaaaaaaaaaaa”, podría haber escuchado decir al relator si me encontraba viéndolo desde la comodidad de mi hogar. Pero no. Acá abundan los gritos desaforados, las voces afónicas que desafinan su canto de gol. Y el abrazo. Los abrazos: con mi padre,  con el vecino, el nene de adelante y  la mujer de al lado. Todos festejamos y liberamos la energía acumulada durante los varios días que tuvimos que esperar a que el encuentro se suscitara.

Hace un año y medio que ocupo siempre el mismo asiento y soy testigo de la bipolaridad de quienes me rodean, de la crucifixión y la resurrección del futbolista, según al hincha le plazca. Miro a mi alrededor y la gente no para de elogiar a Mouche, el mismo jugador que hace unos meses era repudiado en gran parte por todos. Cosas del fútbol, dirían por ahí.

El gol hace que todos se levanten, mejor dicho, levantemos-una fuerza mayor parece moverme en ese espacio donde soy una más en la masa- y saltemos al ritmo de la canción del momento, cuya orquesta siempre es dirigida por los pocos con poder que se encuentran abajo. Y ahí entiendo eso que es mucho más que un slogan: “la bombonera no tiembla, late”. Y temo por mi estabilidad.

Fijo mis ojos a la hinchada contraria y agudizo el oído para poder escucharlos. “ Vamos, vamos leones”, cantan al mismo tiempo las 4500 personas que sostienen numerosas bengalas rojas, esas que al igual que los bombos y las grandes banderas, les son prohibidas en su país.

Faltan quince minutos para que termine el primer tiempo y llega la primera situación que por un momento obliga a los hinchas boquenses a callar: una falta cerca del área y un tiro libre ejecutado por Marcelo Díaz, que termina siendo desviado por las manos de Agustín Orión, el arquero xenezie.

Llega el entretiempo y con él, las múltiples conversaciones futboleras  con los amigos, que no sabemos el nombre, pero que vemos todos los domingos que juega Boca de local. Comentamos entre todos aquellas jugadas que, entre la niebla y la altura, no pudimos ver con claridad. Hay sed y la única bebida disponible para comprar es Coca Cola, sponsor que hace tiempo tuvo que cambiar sus colores a un negro y blanco para empapelar la cancha porque su tradicional rojo lo acercaba a River, el archirrival. La Coca no me gusta y el agua que afuera cuesta seis pesos, te la venden a veinte. Entonces, me aguanto la sed.

….

-De dónde sacaste eso? Yo también quiero

Un nene de como unos diez años me toca el hombro y señala un rollo de papel blanco que tengo a mi lado. Es la serpentina que me dio un hombre robusto en el entretiempo;  esa que los oportunistas suelen tirar para molestar al arquero rival, pero que para él no es más que un juego inocente. Se la doy,y  me sonríe a cambio. Recomienza el partido.

A los nueve minutos del segundo tiempo el juvenil Juan Sánchez Miño mete el segundo gol para Boca, y la hinchada se viene abajo en su grito guerrero que repite al unísono tres veces “y dale y dale y dale boca dale” con las manos bien en alto. Un resultado que parece dejar a Boca con un pie adentro de la final. Un resultado que deja felices a los hinchas. Un 2 a 0 que pasa a ser protagonista, y una hinchada que se pone celosa por no ser más el punto de atención.

Entonces van trece minutos y La 12 busca recuperar su poder. Lo que deviene, decenas y decenas de bengalas prendidas en la popular que desparraman su humo al campo de juego y  que terminan con la poca visibilidad de los jugadores y de todos los concurrentes. El árbitro para el partido; ellos siguen, cantan más fuerte. Desde la platea se escuchan insultos hacia ellos, los de abajo. Juan Roman Riquelme, aquel futbolista que enamora a sus hinchas con su precisión, su inteligencia al jugar, se acerca al arco y pide que paren. El flaco Schiavi hace lo mismo. En vano. Recién cuando sus luces se consumen, ellos dan pie a que el juego siga.

Los últimos minutos del partido serán para el visitante. Cada vez se acercan más al área y los futbolistas argentinos se muestran cansados. Nosotros no. Cantamos y el piso se sigue moviendo: parece que se va a caer. Pero no importa, estamos sumergidos en una burbuja de felicidad, donde los jugadores son esos mártires que ponen el cuerpo, se agotan y sufren para darnos el triunfo.

Suena el silbatazo final, aplaudimos un rato a los titanes,  y me despido de mi segunda casa, de los amigos sin nombre y del perfume a cancha: esa mezcla de olor a choripán, con camisetas transpiradas, pólvora y porro, que cada uno huele horrible pero que juntos conforman la fragancia de la pasión.

***

Podría haberme quedado en casa y no haber pasado cuatro horas en medio del tránsito, yo que creo ser del campo por vivir en Pilar. Podría haber visto las repeticiones y así no quedarme con la duda de si fue penal o no, si fue offside o estaba habilitado. Podría haberle visto la cara de felicidad a Maradona, podría haberme acostado temprano. Podría haberlo visto. Podría haberme pero no.

Porque me es imposible precisar jugadas, nombres, tarjetas.

Porque decidí vivir otro partido, ese que la televisión se olvida de contar. Que no le interesa contar.

Y espero pronto volver.

Algunos publicados en medios

23 Nov

Palermo se despidió de su casa

Domingo 12 de junio de 2011 es la fecha que quedará registrada en la historia de Boca Juniors, y no precisamente por haber ganado un campeonato o haber goleado al rival que se tenía en frente. No. Esta vez el protagonista de la noche no fue el equipo sino aquel jugador que durante años se apoderó del área adversa para meter los goles más insólitos y para fallar los más obvios, por qué no. Esta vez la gente fue a aplaudirlo a él, a devolverle todo el amor que le dio a la camiseta de Boca, pese a ser inicialmente aficionado de Estudiantes. Porque todo comienzo tiene su fin y por más que al hincha le cueste asimilarlo, a él ya le llegó.

Poco importó que en la penúltima fecha el Torneo Clausura el campeonato ya tuviera su ganador declarado: Vélez Sarsfield; tampoco es que la efervescencia de la gente se debiera a las posibilidad todavía distante de clasificar a la Copa Sudamericana. Faltaban dos horas para que empezara el partido ante Banfield y la Bombonera ya estaba llena, con los hinchas cantando a todo pulmón, como si se tratara de un Boca-River. Solo que esta vez los cantos iban dirigidos especialmente a una sola persona. Se preparaban para la despedida; para decirle adiós a Martín Palermo, el máximo goleador xeneize en todos los tiempos.

Una caravana de 5000 personas acompañó al equipo desde el hotel donde concentraba hasta la cancha. “Padre del área Palermo inmortal”, “Martín nunca te voy a olvidar”, “Extrañarte siempre, olvidarte jamás”, “La 9 siempre llevará tu sacrificio y pasión por Boca”, “El Loco volverá”, eran algunas de las frases que se podían leer en los carteles que habitaban las tribunas. Antes de iniciar el partido se le entregó a la gente el programa oficial, que como era de suponerse, iba dedicado a él.

“Parecía que Martín también estaba dispuesto a vencer el tiempo. Su sentido común, su responsabilidad profesional, su integridad como deportista y como hombre, hicieron que tomara una sabia decisión: irse en todo su esplendor” decía un comunicado del club. Y es verdad, porque pese a ya no rendir como hace años atrás, fue él junto al otro ídolo Riquelme, quienes se pusieron el equipo al hombro en tiempos de crisis, y quien con sus goles alegró al hincha de Boca en las últimas fechas que se disputaron.

Sebastián Sellaro, relator del programa de radio “Somos Boca”, le escribió un poema titulado “El Gigante del Gol” en donde se pueden leer versos que dicen “Palermo grande, nunca viejo, Palermo chico tuvo un sueño. Y fue su vida de película…Palermo Hollywood, un loco eterno”. Una vida de película; quedó como slogan. Y su película próximamente va a llegar para quedar en la historia y mostrársela orgullosamente a las futuras generaciones que porten la camiseta.

El partido fue decepcionante para el club de la Ribera. Iba ganando 1 a 0 a Banfield, teniendo el dominio absoluto de la pelota. Pero como dicen por ahí, los goles que no se hacen en un arco se meten en el otro-ley del fútbol-en el segundo tiempo cayó el empate. Sin embargo, ni el amargo resultado conseguido ni mucho menos el escandaloso frío otoñal, ni las altas horas de domingo por la noche, lograron aplacar la mística generada en torno a este hombre, tantas veces héroe.

A lo largo de la semana se hablaba de una posible sorpresa al futbolista por parte del club, pero nadie sabía exactamente qué era lo que se tenía preparado para él.

Al finalizar el encuentro, el aun jugador (ya que declaró querer estar la última fecha ante Gimnasia) se quedó despidiéndose de sus colegas, periodistas, mientras se armaba una tarima para que éste fuese homenajeado como a los ojos del hincha, merecía ser. Palabras de agradecimiento por parte de sus compañeros, su familia, y de toda la gente que concurrió a la cancha y que a lo largo de los noventa minutos no dejó de dedicarle canciones como “Olelé, Olalá, Palermo es de Boca, de Boca no se va”, “Aplaudan aplaudan no dejen de aplaudir, los goles de Palermo que ya van a venir”, “Muchas gracias Palermo, Muchas gracias Palermo”, entre otras.

La noche se iluminó con fuegos artificiales y con el calor de las personas que tenían una mezcla de sensaciones: desde la alegría absoluta al ver en las pantallas reproducirse sus mejores goles-y volverlos a gritar con la misma emoción que años atrás-hasta una profunda nostalgia al caer en que quien ayer portaba la camiseta número nueve, especialmente diseñada con un número en dorado, ya no volvería a marcar otro gol en casa.

Se reprodujo un video con saludos de distintas personas que lo acompañaron, desde sus hijos, sus padres, hasta compañeros como Guillermo Barros Schelotto, el podólogo, y el querido virrey, Carlos Bianchi. En la misma cancha se encontraban éste, Maradona y Basile, entre otras figuras que comparten una misma pasión: su amor a Boca. Y quienes no pudieron asistir al partido optaron por expresarse en medios alternativos, como Twitter, donde se vio entre muchos, el mensaje de Juan Martín del Potro para el nueve:

“Palermo significa muchas cosas para Boca y para mí. Es de lo que mejor que tuvo el club en su historia. Lo vamos a extrañar muchísimo. Lamentablemente no pude compartir ese gran momento junto a él. Como amigo le deseo lo mejor del mundo en su nueva etapa. ¡Te quiero mucho! Felicidades por todos tus logros y que sigas siendo feliz”

Letras gigantes formaron la frase “No habrá otro igual”. La fiesta fue dirigida por el conductor Mario Pergolini, quien en chiste propuso que el lunes debía ser feriado nacional. Aplausos y más aplausos. Cantos hacia el héroe retirado. Palabras de agradecimiento de su parte.
“Siempre voy a decir que Boca es un grande no por los jugadores ni por los técnicos, sino por la gente. Se dijo que soy hincha de Estudiantes, pero a ustedes los voy a llevar siempre en mi corazón”.

Los socios vitalicios le entregaron una placa. “Vas a poder venir a la platea y no pagar entrada” decía simpáticamente el conductor. Pero ni eso alcanzaba para devolverle todo lo que él hizo por Boca. No había regalo tal que abarcara el agradecimiento eterno de los hinchas hacia él. Y por eso se le obsequió lo que a ningún otro jugador se le dio: El arco que da a la hinchada de Boca. Sí, leyó bien. La portería de fútbol, con un moño en el travesaño. Unas máquinas lo sacaron del piso y listo, ya se lo podía llevar a su departamento, donde ya dijo que no entra. No obstante, el goleador se vio conmovido y agradeció a todos esa despedida única, que pocos futbolistas en el mundo tuvieron la suerte de tener.

Martín Palermo como héroe no sólo de Boca, sino nacional. Un nacionalismo que se vio interpretado con el himno Nacional Argentino, tocado con armónica por Ciro Martínez, quien además de ser fanático del club de la ribera, es cantante de la banda argentina “Los Piojos”.

“Empaparnos el alma, la camiseta. Llorarlo todo, pero llorarlo bien” dijo alguna vez el poeta argentino Oliverio Girondo, sin saber que ayer esta frase iba a cobrar vida en el hincha de Boca. Fueron las lágrimas el denominador común en las caras de todos. Un adiós al futbolista y una bienvenida al héroe legendario. Porque al dar el silbatazo final, algo que parecía ser tan distante, finalmente llegó. Se sabía que ya no iba a haber próximo partido de local para su ídolo. Al menos no como jugador.

SUS LOGROS

Si bien hay quienes creen que el “Loco” no es tan buen futbolista por no haber triunfado en el extranjero, lo cierto es que en Boca se ganó el título de “crack”. Un optimista del gol, según su ex técnico Carlos Bianchi. Es que el Titán tuvo el privilegio de ser el máximo goleador en partido oficiales, con 236 goles; máximo goleador en torneos locales, con 193; máximo goleador en partidos internacionales, con 43; Máximo goleador en la Bombonera en Copa Libertadores, con 14 y máximo goleador en la Bombonera por torneos internacionales, con 26.

A su vez, se permitió ganar con Boca 14 títulos: cuatro Aperturas (1998, 2000, 2005 y 2008), dos Clausuras (1996, 2006), dos Libertadores (2000, 2007), una Intercontinental (2000), dos Sudamericanas (2004, 2005) y tres Recopas (2005, 2006 y 2008)

Por lo pronto a Boca Juniors le queda encontrar su sucesor. Alguien que no le pese la camiseta, como no le pesó a él. Todo parece indicar que Lucas Viatri es quien ocupará su lugar; lo cierto es que el equipo debe hacer una renovación de plantel, porque necesita mucho más que un buen nueve para poder volver a ser protagonista de todo lo que juegue.

http://msn.mediotiempo.com/futbol/internacional/noticias/2011/06/13/palermo-se-despidio-de-su-casa

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La fe del Diego

“Diego nuestro que estás en la Tierra, santificada sea tu zurda. Venga a nosotros tu magia, háganse tus goles recordar, aquí en la Tierra como en el cielo. Danos hoy una alegría en este día y perdona a aquellos periodistas así como nosotros perdonamos a la mafia napolitana. No nos dejes manchar la pelota y líbranos de Havelange… Diego”.

Palabra de Dios, te alabamos señor. Amén.

Esta es sólo una de las oraciones que predican los seguidores de la Iglesia Maradoniana. Sí, leyó bien: existe una religión cuyo Dios supremo es el “futbolista todopoderoso, creador de magia y pasión”, Diego Armando Maradona; aquel ser amado por muchos, odiado por tantos otros e ignorado por nadie.

Todo comenzó el 30 de octubre de 1998, cuando los rosarinos Hernán Amez, Héctor Campomar y Darío Verón decidieron como broma festejar la navidad del nacimiento del “10”; año tras año celebraban lo mismo, hasta que en el 2001 finalmente se creó la Iglesia Maradoniana.

De a poco, lo que empezó como una parodia local, fue ganando adeptos alrededor del mundo, hasta llegar a tener más de 100 mil seguidores, entre ellos, reconocidas figuras del ámbito deportivo, como Ronaldinho y Messi, el “Messías”, según los maradonianos.

La Iglesia cuenta con sus propios rezos, que son adaptaciones del Padre Nuestro, Ave María y Credo. Su único fin es mantener en la memoria aquellas jugadas, goles, campeonatos y momentos, tanto buenos como malos, que les regaló Diego Maradona. Quienes la integran se juntan frecuentemente a hablar de futbol, especialmente, del ’10’.

También ofrece distintos tipos de servicios, como bodas, donde las parejas proclaman su amor frente a una pelota de testigo y el libro autobiográfico “Yo soy el Diego de la gente”, su Biblia. Una vez que el “cura” dice “Que el hombre no separe lo que el Dios del futbol ha unido”, el novio puede besar a la novia, y todos felices. En cuanto a los trámites, “lo único que te piden es llevar un número 10 en el saco” dice Adrián Alejandro González, uno de los jóvenes mexicanos que se casó en la Iglesia Maradoniana en el 2007.

Sin embargo, estos casamientos no tienen validez oficial; sus creadores aclararon desde el primer momento de su fundación que dicha Iglesia es una parodia que jamás ha tenido la intención de convertirse en una religión oficial.

Toda esta metáfora de Maradona como D10S (como lo escriben sus seguidores, con el mítico número diez) y el futbol como religión, es un homenaje al “Pelusa”, quien con su talento llevó a la Argentina a levantar una Copa del Mundo, además de conseguir con dos golazos vencer a Inglaterra, una nación a la que cuatro años antes, en batallas bélicas, no habían podido hacerlo.

Es por eso que la Iglesia festeja dos fechas: el 30 de octubre, la Navidad, y el 22 de junio, las Pascuas, en memoria a aquel partido que los argentinos, quienes llegaban al encuentro con un gran resentimiento por la pérdida de aquel territorio y sobre todo por la cantidad de muertes que había dejado la Guerra de las Malvinas, lograron vengar.

En la actualidad, la Iglesia Maradoniana sigue creciendo a tal grado que la firma EA Sports decidió incluirla en la campaña publicitaria “We are eleven” del videojuego FiFA 11’. En ella se explica cómo surge la idea de crear esta nueva religión y se escuchan testimonios de personas que ilustran un desenfrenado culto a Diego.

Cada Navidad maradoniana, los devotos a su iglesia se juntan en una pizzería a celebrar su nacimiento y brindar por él. Este sábado cumplirá 50 y su Iglesia planea organizar una gran fiesta en su honor; hasta se dice que el mismo D10S estará ahí… habrá que ver.

Maradona, considerado como el mejor futbolista argentino de la historia. Drogadicto y rehabilitado; revolucionario, comunista, populista, referente, víctima de los poderes que lo usan a su conveniencia, cómplice de los mismos.

Maradona, mito, ídolo, héroe y antiheroe. La contradicción personificada. Gambetero de la vida y de la muerte también. Así es él, blanco o negro; el que lo apoya es digno de formar parte de esta Iglesia, que lo sigue incondicionalmente. Allí podrá encontrar personas que comparten esa misma pasión; gente con la que jamás se va a entrar en debate en si Pelé es mejor que él o no, porque eso no está en discusión. Uno es el rey, el otro es Dios.

Si le interesa unirse a este movimiento, que más allá de la parodia, es una muestra de amor a este ex jugador, es necesario bautizarse antes; para eso, quien desee integrar esta comunidad, debe actuar la jugada de la famosa ‘Mano de Dios’, además de comprometerse a cumplir con los diez mandamientos establecidos a continuación:

1. La pelota no se mancha, como dijo D10S en su homenaje.
2. Amar al futbol por sobre todas las cosas.
3. Declarar tu amor incondicional por Diego y el buen futbol.
4. Defender la camiseta Argentina, respetando a la gente.
5. Difundir los milagros de Diego en todo el universo.
6. Honrar los templos donde predicó y sus mantos sagrados.
7. No proclamar a Diego en nombre de un único club.
8. Predicar los principios de la Iglesia Maradoniana.
9. Llevar Diego como segundo nombre y ponérselo a tu hijo.
10. No ser cabeza de termo y que no se te escape la tortuga

http://msn.mediotiempo.com/futbol/internacional/noticias/2010/10/30/la-fe-del-diego
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La violencia, ¿un marco más en la Copa América?

“Nosotros el domingo nos jugamos la historia pero ustedes se juegan la vida”, se leía en una de las tantas banderas que hicieron presencia en las calles porteñas a lo largo de la semana pasada y en el partido que terminó condenando a River a jugar en la Segunda División del futbol argentino. “Matar o morir”, decía otra. Eso sí, siempre en nombre del buen futbol.

Previo a que se inaugure la Copa América, por un momento se presentó la duda en los amantes de este deporte sobre dónde se jugaría la Final de dicho torneo, pues el Estadio Antonio Vespusio Liberti, más conocido como el Monumental de River Plate, se encuentra con varias de sus instalaciones totalmente destruidas debido a los disturbios ocasionados al finalizar el encuentro entre River y Belgrano de Córdoba el domingo pasado.

Para tranquilidad de ellos y de quienes compraron la entrada para presenciar aquella Final, el partido se seguirá jugando ahí. No obstante, el episodio sirve para nuevamente dejar entrever una de las tantas enfermedades de este deporte devenido en negocio.

La historia se repite una y otra vez. Y la violencia vuelve a ser protagonista en un plano cuya realidad supera cualquier tipo de ficción. Son 256 las personas que murieron a causa de la violencia en el futbol. Y si las cosas no toman otro rumbo, esta cifra irá en aumento. Tres partidos suspendidos a lo largo del Clausura 2011, la entrada de hinchas al campo de juego en el partido de ida entre Belgrano y River, y estos últimos incidentes en la vuelta, parecen no servir para hacer real conciencia sobre las manchas que están asechando a este deporte.

A dos días de haber descendido River a la Segunda División del futbol argentino, su ahora técnico Matías Almeyda recibió la noticia de que deberá pagar 13 mil pesos argentinos por besar la camiseta de su equipo frente a la hinchada de Boca, en el último Súper Clásico cuando como jugador se iba suspendido de la cancha. Incitación a la violencia, sentenció el fiscal.

“El futbol no es solamente un deporte, es un negocio en el cual están involucrados los barra bravas y tienen la protección de la AFA” Congruencia es lo que falta en la justicia argentina. Se imputa al jugador por incitar mediante un beso y se deja en libertad a cientos de oportunistas que no sólo la incitan, sino la ejercen.

Es difícil erradicar la violencia cuando ésta está institucionalizada en el futbol argentino. Las eternas barras bravas que aparentemente son rechazadas por los clubes, manejan impunemente una parte importante de éstos. Ellas ahí están, a la vista de todos, alentando en las buenas y agrediendo en las malas. Todos las ven, pocos se animan a tocarlas.

Para ellas, el futbol es un negocio más del cual lucrar. A través de la venta de merchandising, la reventa de entradas, los paquetes de partidos para extranjeros, los trámites para asociar a gente a sus clubes, y otras actividades, consiguen sacar dinero.

“El futbol mueve otro tipo de negocio, el futbol no es solamente un deporte, es un negocio en el cual están involucrados los barra bravas y tienen la protección de la AFA y los distintos organismos”, sentenció en radio Eme Liliana García, Vicepresidenta de la ONG “Salvemos el futbol”.

Es que son personas como Liliana, ajenas al deporte y la política, quienes tratan de encargarse de eliminar esta escoria del balompié. A ella le mataron a su hijo en la Copa América de 1995 al finalizar el encuentro entre Argentina y Chile. Unos barras, una vendetta, tres puñaladas, una madre desolada y un chico muerto.

Este viernes tanto ella como quienes integran esta organización, irán a La Plata -donde se llevará a cabo el partido inaugural Argentina vs Bolivia- con una bandera con la foto de su hijo y un reclamo: “Terminar de una vez con la violencia en el futbol”.

“Lamentablemente la justicia no hace demasiado, el silencio de la justicia es cómplice. Hay mucha gente que está identificada en los videos y no se actúa”. Sin ir más lejos, el pasado domingo el árbitro Sergio Pezzotta denunció que en el entretiempo del partido entre River y Belgrano fue amenazado de muerte. Alguien de adentro del club dejó ingresar a este grupo de barras hasta donde el réferi se encontraba. Y él no fue el único amenazado. La esposa de Diego Simeone, ex técnico del equipo millonario, y sus hijos, también fueron increpados.

Como si eso fuese poco, el miércoles por la madrugada explotó una bomba molotov frente a la casa de un dirigente de River, Daniel Mancusi, provocando daños menores en la fachada de la vivienda.

“El silencio de la justicia es cómplice. Hay mucha gente que está identificada en los videos y no se actúa” El problema es que no sólo dirigentes del futbol son cómplices; hay gente involucrada en la política que hace arreglos con las barras bravas para que éstas acudan a sus actos y sirvan como seguridad. Otros ofrecen impunidad y beneficios a cambio de que éstas hagan propaganda.

Lo cierto es que la violencia no sólo está presente en el futbol sino en toda la sociedad. No son todos los hinchas unos sacados violentos. El domingo pasado, en medio del caos por el descenso de River, se rompieron los negocios de alrededor de la cancha y se saquearon sus productos. Vandalismo puro que nada tiene que ver con un resultado deportivo. Oportunistas que aprovechan la desolación del hincha para cometer delitos. Porque el verdadero hincha estaba conmovido, destrozado por ver a uno de sus grandes amores irse a la B.

Sin embargo, la violencia no sólo es impartida por los argentinos. Barras bravas chilenos también piensan hacer presencia en la Copa América. Bajo los rumores de que éstos se movilizarán a Mendoza, una de las sedes del Grupo C (integrado por Chile, México, Uruguay y Perú), autoridades de esta provincia así como chilenas, ya tienen armado un operativo de seguridad para impedir posibles disturbios.

Se trata de La Garra Blanca (Colo-Colo), Los de Abajo (Universidad de Chile) y Los Cruzados (Universidad Católica). Como una de las tantas medidas tomadas para prevenir cualquier tipo de tumulto, se realizarán exhaustivos controles en los micros que transporten gente desde Los Andes a Mendoza. Según informa el Diario Uno, cada selección será custodiada por dos motos de la Policía Vial, y una patrulla con policías que estarán en contacto con los jefes de seguridad de cada delegación. Además, se estima que habrán 20 policías resguardando afuera de los hoteles.

Para la Copa América se tienen preparados diversos operativos de seguridad. Habrá que esperar a que ésta comience para ver si son efectivos o no. Dicen que del error se aprende, y si bien hace tiempo se vienen cometiendo los mismos errores en el futbol argentino, se espera que esta vez no sea la violencia quien protagonice el torneo sino el futbol en su máxima expresión.

http://msn.mediotiempo.com/futbol/internacional/noticias/2011/06/30/la-violencia-un-marco-mas-en-la-copa-america

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Palermo, el ‘Loco’ resucitado

En Pascuas, huevos para todos. Y si bien él demostró a lo largo de su carrera que no le faltan, ayer, tras mucho tiempo, lo volvió a confirmar. Él es un “titán”, “loco” como pocos. Es capaz de fallar tres penales en un mismo partido pero definirte otro a último minuto y de la forma más insólita. O de siete ocasiones de gol, meterla una y porque la tiene servida. Pero este domingo, no fue un gol más en su carrera, que se está terminando.

Para los creyentes, hace exactamente 1978 años Jesús resucitaba entre los muertos. Ayer, domingo Santo, le tocó a él resucitar de uno de los peores momentos en su carrera. No fue un gol cualquiera; fue el que cortó con la mala racha de llevar 953 minutos sin anotar, cifra que para ser un nueve de área, es realmente alarmante. Este mismo fin de semana ya se le había dado la misma suerte a Torres, Kaká, Villa, Higuaín, quienes tampoco convertían desde hacía mucho tiempo. Por qué no habría de tocarle a él, se preguntaban los eternos optimistas, léase “palermistas”, antes de comenzar el partido contra Huracán.

Y al minuto 37 del segundo tiempo, Martín Palermo se encontró con él, con el máximo premio al que todo goleador, individualmente, aspira. Tras una jugada que él mismo inició, y un centro de Pablo Mouche, metió el 3-0 a un Huracán que pudo haber sido goleado por más diferencia, de no haber sido por el “9” de Boca que, como de costumbre, perdonó la mayor parte de las situaciones creadas.

El último 3 a 0 que había metido el equipo Xeneize de visitante había sido precisamente contra Huracán en el Apertura 2008. Un 3 a 0 que le da tranquilidad a todo un equipo, y a su máximo goleador, quien en varias jugadas demostró la falta de confianza adquirida a lo largo de las últimas fechas.

“Tuve varias (situaciones) y si en la última erraba me tenía que ir de la cancha”
Pero los días pasan y Palermo, luchador como pocos, se desgasta, a tal punto de ya haber anunciado que terminado el Clausura 2011 se retirará de las canchas -al menos como jugador- vistiendo la camiseta del club de sus amores, la de Boca Juniors. Una decisión tomada con meses de anticipación, en un contexto donde Boca no logra salir de la crisis por la cual atraviesa.

La realidad es que a sus 37 años el cuerpo le responde cada vez menos y como si eso fuese poco, sus compañeros no lo ayudan. Acostumbrado a jugar con un siete que desbordara y le tirara centros que le llegaban al pie o a la cabeza, hoy siente la falta de un Guillermo Barros Schelotto o un Palacio, en el equipo para poder definir. Boca llega cada vez menos al área y cuando lo hace, las jugadas y los centros que le mandan son desacertados.

Y un día llegó el técnico que se animó a sacarlo de la cancha. Julio César Falcioni ya había dejado afuera del equipo titular a Juan Román Riquelme, por estar debajo del nivel del resto. Qué ironía, el enganche de Boca sigue demostrando que ni estando en su mejor versión, es, valga la redundancia, el mejor del equipo (Aunque un reciente desgarro en el abdomen lo dejará fuera de las canchas por varias semanas, complicando aún más el panorama).

Hoy a Martín le toca una suerte parecida porque Falcioni lo priva de jugar los noventa minutos. Eso sí, va titular desde el arranque, por el respeto ganado, por el compromiso demostrado a lo largo de la semana, por su historia y porque así es Palermo, cuando parece que está todo perdido, te la clava en el ángulo.

Ayer jugó el partido entero porque además de meter gol, asistió. Y Boca, con una defensa todavía bastante débil, y un buen mediocampo y delantera, se enfrentó a un rival que tampoco anda en su mejor momento: se encuentra decimoctavo en la tabla de posiciones, y en zona de promoción.

El técnico aclaró en más de una ocasión, que sigue depositando confianza en Martín, y por eso seguirá arrancando de titular, más allá de convertir gol como ayer o no. Después de todo, Palermo es el máximo goleador en la historia de Boca, con 231 goles en el club, 301 en su carrera, y eso pesa al momento de dejarlo afuera.

Boca jugará la última fecha de este campeonato con Gimnasia en un partido con un sabor especial. No solamente sería el último de Martín Palermo, sino también el de Guillermo Barros Schelotto -otro ídolo del club-, por el lado del “Lobo”, quien también colgará los botines en junio, a sus 38 años de edad. ¡Qué mejor para Palermo que marcar su último gol contra uno de sus mayores rivales! No sólo alegraría a los boqueases sino a los hinchas del “pincha” que lo siguen admirando pese a jugar en otro club.

Eso sí, habrá que ver si para junio el “Loco” seguirá con la misma postura que tiene hoy. Porque Juan Sebastian Verón ya declaró que es bienvenido a retirarse dentro de un año, con la camiseta de Estudiantes.

http://msn.mediotiempo.com/futbol/internacional/noticias/2011/04/25/palermo-el-loco-resucitado

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Un descenso anunciado y transmitido en vivo

Buenos Aires, Argentina.- El 26 de junio de 1996 River Plate se consagraba campeón de la Copa Libertadores tras vencer al América de Cali. En ese entonces ni Enzo Francescoli ni Hernán Crespo, miembros de aquel plantel ganador, ni mucho menos los hinchas, se imaginaban que exactamente 15 años después, el equipo que bien supo ser Campeón de América se encontraría jugando en su propia cancha contra Belgrano de Córdoba en un partido que definiría su permanencia en la Primera División del fútbol argentino.

Paradojas de la vida, azar y sobre todo flaquezas deportivas, llevaron a que el 26 de junio del 2011 sea recordado en la historia del fútbol argentino como el día en que River Plate descendió a la B por primera vez en sus 110 años de historia, tras perder primero 2-0 en el partido de ida, y empatar a 1 en el Monumental con el equipo cordobés.

Hace años que las cosas en River no salen nada bien y poco se hizo para mejorarlas. Es fácil señalar a quienes se encontraban en la cancha en ese último partido en Primera. Sin embargo, no son ese puñado de jugadores ni su ya ex técnico Juan José López, los únicos responsables de la tragedia. Porque lo que pasó el domingo pasado fue una tragedia, le pese a quien le pese.

Por atrás hay presidentes como José María Aguilar, que hundieron al club en una crisis económica y deportiva, o Daniel Passarella, que en el año y medio que lleva presidiendo, tan sólo consiguió el temido descenso. Ni hablar de los últimos técnicos que pasaron por el club, y sus jugadores, cada uno de ellos, responsable del fracaso. Más cuando jugar la promoción se veía como algo tan lejano, distante del equipo más ganador de Argentina; como si la historia sola fuese a salvarlos, se subestimó la situación en la que se encontraban, hecho que los llevó al abismo.

Y si bien el descenso de River es algo lamentable para el fútbol, hay temas relacionados a este deporte que aun así, lo exceden, llegando a generar verdaderos problemas que deben ser cuanto antes analizados y solucionados en sociedad.

Al finalizar el encuentro pasó lo que todos sabíamos que iba a pasar si River descendía. Los hinchas enloquecieron y comenzaron no sólo a destruir las instalaciones del Monumental, sino a agredir a los jugadores del equipo contrario, a los propios y a la policía cuyas medidas de control se les fue de las manos. Y pensar que durante la semana se debatió si debía jugarse a puertas cerradas, algo que por diversas razones se descartó; “Es River Plate” (lo justifican los hinchas como si tuviese privilegios), y el espectáculo antecede lo deportivo.

No es exagerado decir que por momentos se vivió en esa zona un acontecimiento parecido a lo que ocurrió en diciembre del 2001, cuando el entonces presidente Fernando De la Rúa debió abandonar la Casa Rosada en un helicóptero. Desesperación, llanto, policía sacada de quicio, violencia en todas partes, fuego en las calles, saqueos interminables, nuevamente hicieron acto de presencia. Porque no sólo se destruyó en nombre de River y la pasión, sino que hubo oportunistas que aprovecharon para salir a robar. Vándalos, no hinchas.

Siguen abundando los barras bravas y mientras ellos estén, la violencia estará ahí, a la vista de todos, institucionalizada.

Y entonces palabras como pasión, hincha, amor a la camiseta, retumban en todas partes. Y se asocian con la violencia, una vez más.

Porque para muchos hinchas eso es la pasión. Esa sed insaciable de eso que cree que le llena. Pero Cuidado, porque buscar abastecerla lo puede hinchar hasta liquidarse. Enceguecida víctima devenida en victimario sus sentimientos desbordan su cuerpo y le ahogan el alma.

No es la primera vez en la historia del fútbol argentino en que un equipo grande desciende a la segunda división. Racing y San Lorenzo pasaron por lo mismo, y hoy están de vuelta. “Pero esto es River”, repetimos atónitos. Entendemos la historia que tiene este club, los numerosos campeonatos ganados, los ídolos, el misticismo acumulado alrededor de esta palabra; River Plate tiene vida propia, una vida que va mucho más allá de los nombres que hoy visten la camiseta. Y hoy, le toca transitar un sendero totalmente desconocido.

La realidad es que el fútbol en Argentina se inmiscuye en la vida política, social, cultural y económica de las personas, y viceversa.; cosa, que a veces, puede jugar en contra. Que el fútbol y la política se relacionen de forma constante no es ninguna novedad. Y menos en un país donde los partidos de fútbol se transmiten por la televisión pública.

El posible descenso de River Plate fue el principal tema elegido a debatir por los programas “oficialistas”, durante la semana pasada. Es que para éstos, medios como Clarín (tan enfrentado al gobierno) dramatizaban mucho al decir que el equipo “millonario”, tenía un pie en la B.

Un día anterior al partido decisivo, la presidenta de la Nación, Cristina Fernandez de Kirchner, se presentó en Cadena Nacional para comunicar a quién había propuesto como vicepresidente, de cara a las elecciones a llevarse a cabo el 23 de octubre, sin antes bromear con respecto a la situación del club. Hasta aplausos pidió para éste.

En esta constante y sin fin guerra entre poderes, River es una víctima más. Se encuentra en el medio de una lucha de intereses, que prostituye su nombre sin importar la desolación de millones de hinchas que hoy se encuentran hundidos en una profunda depresión. No es para menos que un joven de 23 años se haya cortado las venas y hoy se encuentre internado en un hospital. O que un señor haya muerto de un paro cardíaco viendo el partido de promoción. Dos casos, entre muchos más.

En momentos donde el hincha necesita calma para asimilar esta realidad, prende la televisión y se encuentra con programas que hablan de una posible conspiración por parte del club y TyC Sports, quien tras perder los derechos de transmisión de los partidos de primera división, volvería a cobrar fuerza transmitiendo los partidos del equipo más ganador de Argentina. Eso, si el actual gobierno lo permite. Porque ya salieron a comunicar que el Fútbol para Todos, seguirá pasando los partidos del equipo millonario, que de millonario sólo le queda el apodo.

También se escuchan las teorías de que Sergio Pezzotta, el árbitro que dirigió el partido, no cobró un claro penal a River porque hace tan sólo semanas Passarella fue a pedirle la renuncia a Julio Grondona, otro responsable más en la decadencia del fútbol argentino en este último tiempo. Teorías más, teorías menos, River no estuvo a la altura de las circunstancias a lo largo del torneo. Sería oportuno tener de una vez y por todas la humildad de hacer un mea culpa y dejar de señalar para empezar a construir.

Como hincha declarada de Boca, pero sobre todo, del fútbol, tengo que decir que no me divierte ver a River en esta situación. Se acaba de perder el condimento primordial del folclore del fútbol argentino: el Superclásico tan necesario siempre, y más cuando la calidad demostrada en el torneo es tan pobre que debemos conformarnos con este tipo de partidos.

“El fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes”, dijo alguna vez César Luis Menotti. Qué fácil sería la vida si aquellos apasionados lográramos entender esto. Pero en Argentina, me permito generalizar, nos educan así. Ganar o perder. Y perder siempre va a ser sinónimo de fracaso. Debe haber un replanteo de valores, donde se nos enseñe a no dramatizar en extremo el fútbol. Donde perder se vale y pelearla también…deportivamente.

Por lo pronto, al mundo River le queda hacer su duelo para rápidamente empezar a proponer verdaderas soluciones así logra encarar el Nacional B de la mejor forma y así, conseguir ascender. Incógnitas hay muchas: si Passarella seguirá en el cargo (por ahora parece querer quedarse), si contratarán nuevos jugadores, dejarán ir otros, mantendrán los auspiciantes; en fin, todo en River es incertidumbre.

Mientras tanto, que esto sirva de lección a los otros grandes que siguen su lamentoso camino. Porque en caso de que Gimnasia descienda, Racing, San Lorenzo y Boca estarían peleando por escapar de la promoción. El fútbol argentino está en decadencia y que más equipos grandes desciendan, no hace ningún bien.

Por último, una lástima que el descenso de este gigante-que seguirá siéndolo, pese a momentáneamente estar en la B- y los incidentes post partido, hayan opacado a Belgrano, aquél “pirata cordobés” que consiguió, como buen pirata, lo que nadie pudo: Robarle la permanencia al histórico River Plate. Mis felicitaciones a ellos.

http://columnas.ejecentral.com.mx/conductaantideportiva/2011/06/29/un-descanso-anunciado-y-transmitido-en-vivo/

Y dónde quedó la seriedad

26 Jul

 

Desde hace varios años  el “puterío” vende en la sociedad argentina. Por eso programas como “Bailando por un sueño” tienen alto puntaje de rating y personajes como Ricardo Fort, que no serían nadie si no se pusieran a hablar incoherencias totalmente irrelevantes al mundo frente a una cámara, son tan conocidos.  Pero esta enfermedad, este chusmerío barato que entretiene a una sociedad cada vez menos educada para elegir ver contenidos de mayor calidad, también ha invadido el campo futbolístico.

            Y no se trata solamente de culpar a la prensa, que muchas veces genera cierto ambiente cabaretero dentro del deporte, sino que hoy vemos a los mismos protagonistas ejercer un circo, que puede ser entretenido las primeras veces, pero empieza a ser bastante tedioso a medida que pasa el tiempo y deja de ser un chiste para convertirse en una realidad deportiva.

            “El show del fútbol”, popularmente conocido como “El programa de Fantino” (hasta tiene un hashtag en twitter) se caracteriza por constantemente armar polémica de cualquier situación “incómoda” que se presente en este deporte. En las redes sociales son muchos los que dicen que en este programa se “habla de todo menos de fútbol”; sin embargo, son miles los seguidores que tiene, pese a empezar tan tarde en la noche del domingo y terminar en la madrugada del lunes, cuando a pocas horas hay que levantarse para ir a estudiar o trabajar.

            Ayer a la noche, este programa que generalmente más que informar, entretiene con la presencia de quienes conforman la mesa de debate y con sus discusiones estancadas que pocas veces llegan a algo, consiguió tener entrevista telefónica con los personajes principales de los dos best-sellers en este momento: sí, con Diego Maradona y Juan Román Riquelme. Es que estas últimas semanas, el fútbol y el mundo periodístico del deporte giran en torno a la continuidad del primero como director técnico en la selección argentina y la renovación por cuatro años del segundo, en Boca. Dos novelas que dan mucho que hablar pero que siguen sin resolverse.

            Se podría decir que la AFA perdió la poca seriedad que tenía en el momento que eligió a Diego Armando Maradona como director técnico de la selección argentina. Porque este señor, nada más y nada menos, que el mejor jugador que pudo haber tenido Argentina y el mundo, no tenía experiencia para dirigir y para colmo, recibió en sus manos a una selección bastante golpeada que tuvo que rearmar para enfrentar el mayor reto que puede tener un director técnico, al igual que un jugador: el Mundial. Pero muchos nos compramos el cuentito de la falta de “motivación” por parte de los jugadores, que sólo Maradona podía sacar adelante junto a un cuerpo de personas “capacitado” que lo asesoraría en lo técnico. Y no, la motivación era lo de menos. La selección hace tiempo que sufre de problemas mayores que van más allá de sentir o no la camiseta.

            En la conversación de ayer con el todavía técnico de la selección argentina, Maradona dio razones suficientes para no continuar en el cargo. Volvió a decir que  frente Alemania no podía cambiar el equipo que venía ganando todos los partidos, como si hacerlo fuese un pecado. No se necesita haber estudiado un curso de dirección técnica para entender que un buen técnico es aquel que estudia al rival y arma al equipo que mayor lo incomode a éste. Los esquemas tácticos se arman acorde a las circunstancias y el partido contra Alemania se planteó mal desde la alineación.  

            Aunque acá viene lo más indignante de todo. Cuando su “amigo” Toti Pasman, el mismo que tuvo que soportar que Diego le dijera sutilmente que “la tenía adentro”, le preguntó si vio el partido contra Alemania, nuestro capacitado director técnico le contestó que no y que no lo pensaba  hacer.

Podemos interpretar esta respuesta de dos formas: O está siendo sincero y expuso su incapacidad para seguir dirigiendo, o vio el partido más de una vez, lo analizó y dio esa respuesta poco deseable porque el que la preguntó no es de su agrado. Y sabemos cómo le responde a los periodistas que no comparten su visión. Lo cierto es que ambas interpretaciones vuelven a mostrar la poca seriedad con que se manejan las cosas en el fútbol argentino. Maradona sabía que miles de personas lo estaban escuchando en ese momento y que todas sus declaraciones saldrían en los periódicos del mundo al día siguiente y no supo dar una respuesta coherente (más allá de si sus intenciones eran joder a Pasman o no). Desde que terminó el Mundial, NUNCA escuchamos una autocrítica por parte de él, y eso es lo más triste; porque si admite que se equivocó, por lo menos se puede pensar en mejorar, pero si no empezamos por ver los errores propios, jamás se va a evolucionar.

            En este momento están reunidos Grondona y él para definir el futuro de un país.  De por sí, poco seria fue la AFA al decir que no tenía un plan B si Maradona no aceptaba seguir, y menos seria todavía, al optar por renovarle cuatro años más sin antes haber visto el proyecto presentado (si es que se presentó) del técnico. Maradona dijo que él sigue sólo si se mantiene el mismo cuerpo técnico que hasta ahora, hecho en que la AFA aparentemente no concuerda. Tevez salió ayer a respaldarlo, perdiendo toda seriedad también, y mostrando, por lo menos a mí, poco compromiso por mejorar las cosas. Poco serio fue el análisis hecho por quienes tienen que tomar una decisión a la hora de renovarle el contrato por tanto tiempo. Poco serio o demasiado cobarde. Es que viste cómo son las cosas, hay que ser un valiente y comerse las puteadas que sean, para ponerlo en su lugar a Maradona, porque a Maradona, se le perdona TODO (¿?)

Tanto el caso Maradona como Riquelme, se están manejando con poca ética y sobre todo, poco respeto hacia el hincha, que cada vez se desgasta más. Nos tienen de ignorantes (me pregunto si no será que lo somos) y se olvidan que el circo no dura para siempre. BASTA de actitudes individualistas por parte de los dirigentes, jugadores, técnicos, todos. Hay que pensar y jugar para el equipo en todo sentido, desde el lugar que le toca a cada uno. Terminemos con esta lucha de egos entre el ídolo y los dirigentes, donde el que cede pierde. Dejemos de aceptar todo lo que dice-hace el ídolo cómo si le debiéramos la vida. Nos dieron ENORMES alegrías, pero es obligación de todos analizar su presente y ver en qué pueden ser útiles hoy y en que no. Empecemos, de una vez por todas, en pensar en el bien del fútbol. La selección argentina, además de un proyecto, necesita un técnico serio que hable en sus decisiones tácticas; que hable con resultados y pase menos tiempo discutiendo con periodistas. El técnico con personalidad no es aquel que se para prepotente, frente a una cámara a dar discursos de motivación, a mostrar que él solo tiene el poder. Verdadera personalidad tiene aquel técnico que pasa desapercebido, pero que sabe conducir al equipo hasta explotar su máxima capacidad, mostrar todo su potencial (aunque muchas veces no se consiga la Copa Mundial).

   Pero bueno, a la gente en Argentina le gusta ser protagonista, le gusta sobresalir, hacerse notar. No sólo los jugadores quieren su gol. Y lo que necesitamos para realmente sobresalir, es ejercer lo contrario. Además, claro está, de dejar los intereses personales en un segundo plano y pensar tener uno en común, un proyecto colectivo.

            En pocas horas vamos a saber la resolución y espero que en esta bendita reunión se dejen de boludear y empiecen a ser serios. Si la selección argentina quiere ser la mejor del mundo, necesita tener además de los mejores jugadores, al mejor cuerpo técnico. Dejemos el circo de lado y empecemos a pensar qué es lo que nos conviene realmente FUTBOLÍSTCAMENTE hablando.  Y si nos toca seguir siendo un chiste, por lo menos que en estos cuatro años el dt se capacite y la AFA se comprometa más con el fútbol y menos en los negocios que tanto manchan la esencia del deporte.

10 cosas que me dejó el Mundial

12 Jul
  1. Una gran desilusión: con respecto a mi selección. Después de muchos años la selección argentina había logrado cautivar de nuevo a la población y nos había entusiasmado con llegar muy lejos, con jugadores como Messi, Tevez, Higuaín y sobre todo, con Diego Armando Maradona como director técnico. Nuevamente, nos quedamos en cuartos, tras perder con Alemania por segunda vez consecutiva.
  2. Un técnico que murió con la suya: Diego Armando Maradona, como tantos otros argentinos, apostó a la delantera y descuidó demasiado el mediocampo. Mascherano demostró toda su fortaleza pero no pudo solo cuando se trató de recuperar la pelota. El partido contra Alemania fue mal planteado desde la alineación. Parece ser que no escuchó la alerta después de ese desastroso partido con México.
  3. Un equipo con HUEVO: Uruguay, que clasificó último y de repechaje en las eliminatorias, se mostró fuerte en todo momento, aún cuando figuras como Lugano, Fucile y Suárez no pudieron jugar. Oscar Tabarez demostró ser realmente un maestro y Luis Suárez, un héroe nacional con esa mano sobre la línea. Forlán tampoco se quedó atrás y mostró su capacidad de líder en todo momento, además de su condición de goleador. A excepción de su debut con Francia, los charruas hicieron GRANDES partidos, no se achicaron jamás.
  4. Un aprendizaje: El juego colectivo triunfó sobre las individualidades. Tener a Messi, Cristiano Ronaldo, Wayne Rooney, Kaká, Drogba, Eto’o, entre otras figuras, no garantiza el éxito. Tener equipo sí. Los cuatro finalistas, aunque contaron también con los mejores jugadores de la Copa, apostaron a este juego colectivo manteniendo un orden en todas sus líneas.
  5. Una reflexión: Cometer errores es característica de los seres humanos pero hay faltas imperdonables. El arbitraje deberá cuanto antes tomar nuevas medidas para poder hacer un mejor trabajo en las próximas competencias. Agregar dos hombres atrás del arco, incorporar la tecnología, pueden ser algunas alternativas.
  6. Partido más infartante del Mundial: Italia vs Eslovaquia. Los últimos minutos de ese partido fueron realmente emocionantes; Aunque a Italia no le alcanzó quedó claro que no mereció pasar a octavos porque de haber jugado sus primeros partidos como lo hizo al final del segundo tiempo, podría haber llegado más lejos. Otro técnico que murió con la suya: Marcelo Lippi. Por no querer hacer cambios generacionales, el equipo no llegó bien físicamente; jugadores veteranos que no pudieron marcar la diferencia. Un Cannavaro irreconocible. El partido de Uruguay vs Gahna también está entre los más infartantes, tuvo realmente de todo.
  7. Un México inflado por la prensa local que no pudo realizar su objetivo. Ganarle a la campeona del mundo y a la subcampeona, no garantizó nada. Ambas selecciones fueron humilladas tras no pasar a octavos. Un Javier Aguirre desganado, titulares inapropiados, serios errores defensivos. La decadencia del rendimiento de los mexicanos, ¿habrá sido porque los intereses futbolísticos quedaron en un segundo plano y se respondió a otros más comerciales, económicos?  Una revelación: Javier “Chicharito Hernández”. Jugador con hambre de gloria: Salcido. Habrá que ver qué hay que hacer para mejorar este rendimiento…tal vez los cambios tienen que venir de arriba, donde por el momento, hay un presidente de una Federación, que admitió no saber nada de fútbol.
  8. Unos CABALLEROS Holanda no tuvo grandes partidos pero hizo lo suficiente para llegar a la final. Tercer fracaso en la historia de los mundiales, tercera final perdida. Un Van Persie que dejó que desear, pero un Sneijder y Robben que se pusieron el equipo a los hombros. Gran gesto el de los holandeses de felicitar a los españoles y saludar uno por uno, terminado el encuentro.
  9. Un merecido campeón España era la gran favorita a ganar la Copa del Mundo, probablemente desde el día que ganó la Eurocopa, después de jugar la final con Alemania en el 2008. Trabajo del Barcelona, del Real, del mismo del Bosque o del desaparecido Aragonés, los jugadores fueron de menos a más en este mundial.  Un Fernando Torres lesionado, que dejó mucho que desear pero un mediocampo envidiable. Villa contundente, goleador. Habría que analizar las razones del éxito deportivo de los españoles, para tomarlo como aprendizaje.

10.  Una pregunta: ¿Qué va a ser de Sudáfrica ahora que termine el mundial? Habría que analizar si este evento ayudó o ayudará a combatir la pobreza, a difundir la cultura africana por el mundo, a resolver problemas como las enfermedades de transmisión sexual, a promulgar la educación, a fortalecer la seguridad. Está claro que Blatter quería su mundial en África; ahora habría que ver si es capaz de seguir ayudando a su gente a prosperar en todo sentido.  Por último ¿Tendrá el fútbol un mayor auge en Sudáfrica a partir de la Copa? ¿Podremos ver en el próximo mundial, si es que clasifican, a una selección que cuente con un número significativo de blancos, o los blancos seguirán siendo exclusivamente parte del rugby y el cricket?

Bonus: Gran recibimiento a la selección argentina: Es claro que semejante recibimiento se dio porque Maradona estuvo en la conducción del equipo argentino. Distinta hubiese sido la cosa si otro hubiera dirigido; y ojo, que no necesariamente pienso que se hubiese llegado a las instancias que llegó Brasil y el repudio de su gente. Aún así, el apoyo, y no FESTEJO, a la selección demuestra el amor incondicional a los colores. Lástima, que la gran mayoría de las personas que presenciaron dicha celebración, me atrevo a decir, sigue viendo a Maradona como el mejor jugador del mundo que fue, y no por su capacidad como director técnico. Está bien brindar tanto calor a estos muchachos (que quiero creer, tuvieron las mejores intenciones de llegar lejos), siempre y cuando no se deje pasar ni un error.  Que sirva para brindar confianza pero no conformismo.

  En cuanto a Maradona, no tenía experiencia para dirigir un Mundial, fue demasiado para él. Igualmente, si su contrato vence después de la Copa América, entiendo que se quede y si la gana y encima jugando bien, siga en Brasil 2014. Habría que analizar su cuerpo técnico y rodearlo de gente más capacitada que lo respalde. Si se tiene que ir, lo entiendo; pero a ver si el próximo técnico que llegue tiene la capacidad de dirigir a la selección, además de un comprometido apoyo de la AFA, donde le proporcionen las facilidades que necesite y le den continuidad.

Finalmente espero que el pulpo Paul no llegue al 2014 porque sus predicciones me restaron emoción a todos los partidos. Aunque nunca confié plenamente en él, el molusco no se equivocó. Espero ver en Brasil partidos con más goles, con jugadas inolvidables y una final, por qué no superclásica: el país anfitrión vs Argentina. Pero por el momento, a seguir soñando y a prepararse para la Copa América 2011.

Conversando con Edgardo Codesal, a veinte años de esa polémica final

11 Jul

  El ex árbitro uruguayo nacionalizado mexicano, analiza la situación en que se encuentra el fútbol en México y declara que mantiene su postura respecto al penal cobrado en la final de Italia 90

Edgardo Codesal se mostró siempre como un hombre fiel a sus convicciones, seguro de cada paso que ha dado, tanto adentro, como afuera de la cancha. A él no le interesa lo que millones de personas piensen acerca de sus actuaciones arbitrales. Tampoco le importa sonar duro a la hora de analizar y criticar el rendimiento de la selección mexicana en Sudáfrica 2010.  Porque así es él, determinante, firme en su forma de pensar.

La selección mexicana de fútbol confiaba en hacer un distinguido papel en la Copa del Mundo celebrada del 11 de junio al 11 de julio del 2010. Sin embargo, más allá de contar con la que se conoce como la mejor generación de jugadores que ha tenido este seleccionado a lo largo de la historia, el conjunto mexicano se volvió a quedar en octavos de final, tras perder con Argentina por segunda vez consecutiva en un Mundial. El sueño de pasar al quinto partido se vio frustrado nuevamente.

No hay una razón específica ni un culpable destacado al momento de analizar el constante fracaso del fútbol mexicano.  Algunas personas se lo atribuyen a Javier Aguirre, el técnico que estuvo al mando durante parte de la fase eliminatoria y en la Copa; otras, prefieren señalar a los jugadores, como el caso del Bofo Bautista, Cuauhtémoc Blanco y Guillermo Franco, quienes no lograron destacarse en los minutos que se les dio. Lo cierto es que resulta fácil para el hincha señalar y sentenciar; pero la responsabilidad recae en más de uno. Tanto la Federación del Fútbol Mexicano, como el técnico, sus jugadores, la prensa y el mismo hincha, tienen, desde el lugar que les toca,  algo de responsabilidad en el fracaso de la selección.  Para Codesal, son varios los aspectos que se tienen que reflexionar si se quiere llegar más lejos en las próximas competencias deportivas, y este Mundial sirvió para darse cuenta, de una vez por todas, que las cosas, por más obvio que suene, hace tiempo no se están haciendo nada bien.

SUS PALABRAS

“El gobierno debería trabajar con el fútbol para desarrollar socialmente a su pueblo. Tiene que entender que su trabajo no es dirigir a la selección; su trabajo sería tratar de fomentar el deporte de las bases para encontrar los talentos y el día de mañana los lleve a tener once, que sean campeones del mundo”  Explica que esto significa un proyecto de futuro, que debe tener como aspiración, no sólo un quinto partido, sino también, el primer lugar en el Mundial.

            El cambio de mentalidad también es fundamental: “No se gana solamente con el sí se puede. No se gana con el deseo de hacerlo; no se gana con el simple hecho de decir “vamos a llevar a la mejor generación que tenemos”, pero ¿Cómo la hemos trabajado?”  Es que Edgardo entiende que parte de la ilusión del pueblo mexicano en esta Copa, se debió a que varios de sus jugadores fueron campeones en el Mundial Sub 17, disputado en Perú en el 2005. Sin embargo, es consciente de que realmente no se analizaron las razones de esa victoria ni se fomentó qué se hizo bien para llegar a esa instancia. Sudáfrica 2010 demostró que el juego colectivo triunfó sobre la capacidad de las individualidades. Pensar que México iba a llegar lejos por contar en este Mundial con Vela, Dos Santos o quienes fueron parte de ese plantel ganador, era demasiado idealista: Pasaron cinco años y cada uno de ellos tomó un rumbo distinto, con diferentes formaciones que debieron ser unificadas a la hora de pertenecer a un nuevo equipo.

 

“La desilusión es producto de que en realidad no hay un proyecto real de trabajo en las bases; y eso lo tiene que iniciar el gobierno; y eso se hace en las escuelas; y para eso la Constitución tiene la SEP, y la SEP tiene a la CONADE, y la CONADE tiene que estar en las escuelas trabajando para generar esos talentos”.  Y a él se suman varios especialistas en materia de salud, quienes sostienen que la obesidad en México es producto de una mala alimentación, además del sedentarismo alarmante que afecta a los ciudadanos. La tecnología, hace que cada vez sean más las personas que eligen ver un deporte por televisión en vez de practicarlo. Es por eso, que las escuelas son responsables de difundir la actividad física, primero, para mantener a los jóvenes saludables, y después si se puede, encontrar esos talentos que merecen ser respaldados. “Y si no cambiamos nuestra mentalidad, que los proyectos tienen que ser a muy largo plazo, y no para que sean botín político de nadie, entonces no vamos a progresar”.

 “No ganamos no sólo en el deporte, no ganamos como país”

Cuando se le preguntó qué pensaba acerca de que gran parte de la población considera que el fracaso del fútbol mexicano se debe a que éste tiene dueños y pertenece a un duopolio de televisoras (Televisa y TV Azteca), prefirió deslindar la responsabilidad a éstas. Sería oportuno mencionar, que actualmente trabaja de comentarista en TDN, el canal deportivo perteneciente a Televisa.

 

“Lo que debemos hacer, no es que las televisoras se vayan de ser dueñas del fútbol, sino, regular cómo van a manejar ese fútbol. Guillermo Cañedo convenció a un presidente de una Federación en aquel momento, que se llamaba Joao Havelange, y le dijo: esto es lo que hay que hacer. Se casaron los dos y cambiaron el mundo del fútbol al punto que hoy manejan miles y millones de dólares todas las federaciones. No se tienen que ir porque ellos son factores del desarrollo del fútbol; tienen que estar ahí y tienen que colaborar. Pero tienen que tener la sabiduría de poner la gente idónea, la gente capaz, que sepa de fútbol para que cree ese proyecto para que tenga el éxito que buscamos”  El problema,  es que el mismo presidente de la Federación Mexicana de Fútbol, Justino Compeán, declaró tras la eliminación de México, que él no sabe de fútbol y no necesita saber para hacer su trabajo. Así que mientras el hombre esté al mando de la Federación, probablemente no se vaya a contar con la sabiduría requerida al momento de elegir al próximo técnico. Sólo queda esperar que quienes lo acompañan en la dirigencia, sepan al menos, un poquito del deporte y no nada más de negocios. “No se deben salir, se deben saber organizar”, concluyó.

 

Alemania 1-0 Argentina: Un penal, que sigue dando de qué hablar

Se jugaban los últimos cinco minutos del segundo tiempo. El partido iba cero a cero. Aunque habría que aclarar que no era un simple encuentro entre las selecciones de Argentina y Alemania (ya es un clásico en los mundiales), era nada más y nada menos que la final del Mundial de Italia, en 1990, disputada en el Estadio Olímpico de Roma.

            En el minuto 85 el alemán Rudi Voeller consiguió entrar con la pelota al área, y Roberto Sensini logró robarla, pero con falta, según el árbitro. Y así fue como  Andreas Brehme, quien años después admitiría que no fue penal,  convirtió el único gol del encuentro, gracias a la polémica sanción otorgada por Edgardo Codesal.

            Al revisar la jugada, es claro que queda a la interpretación del árbitro considerar si es falta o no, aunque después de ver varias repeticiones, el toque dentro del área parece ser realmente mínimo. Hoy  Codesal mantiene la misma postura que veinte años atrás, está seguro de haber cobrado perfectamente bien esa falta

“Admiro una cosa: el argentino tiene siempre el deseo de ganar y la convicción de que va a ganar. Lo único que no aprendió todavía, es a perder y por eso tiene grandes fracasos. Cuando pierden no lo saben aceptar, eso pasó en Italia.

Desde el primer minuto alguien les calentó la cabeza también de afuera, los hizo creer que todo estaba arreglado para que perdiera; porque en Argentina, lamentablemente, “o ganamos nosotros o nos roban el campeonato”

Cuando Maradona mete la mano para hacer un gol, eso es viveza. Entonces, ahí sí, los felicito por el deseo de siempre querer ganar pero también les critico el deseo de no saber aprender a perder”

Cuando se le preguntó si hubiese vuelto a cobrar penal en caso de haberse  dado el día de hoy la misma jugada, prefirió opinar del arbitraje en general y no contestar a esa pregunta. La verdad, ya no tiene sentido analizar esa decisión arbitral, porque la Copa se la terminó llevando Alemania y es algo que no se le puede quitar, pese a haberse equivocado el referí. La intención de la pregunta era ver si con la experiencia acumulada a lo largo de los años en el ámbito futbolístico, podría llegar a cambiar de parecer, o darse cuenta de que el contacto fue mínimo y la decisión tomada, demasiado exagerada. Después de todo, al fútbol se le exige distintas cosas dependiendo el contexto, y muchas veces el “fair play” se deja a un lado para dar mayor espectacularidad al juego.

Cómo vio el arbitraje de Sudáfrica 2010

“El uso de la tecnología va a tener que llegar tarde o temprano, aunque el presidente Blatter no lo quiera. Lo va a tener que implementar porque va a ser la presión más fuerte y no va a poder soportarla.

Ahora, usar la tecnología para decidir en una fracción de segundo, si una jugada es falta o no falta, eso no va a pasar.

Aclara que un buen árbitro debe tener personalidad, fuerza, energía y convicción. “No hay faltas ni pequeñitas, ni medianas, ni grandes: hay faltas 

En cuanto al arbitraje mexicano, no lo vio tan bien como en Alemania 2006. No sólo responsabiliza a los silbantes Armando Archundia (quien dirigió el partido que definió el cuarto puesto para Uruguay y el tercero para Alemania) y Marco Antonio Rodríguez, sino que metió en la misma bolsa a todo el cuerpo técnico. Considera que el primero debe venir a México a transmitir su experiencia a todos los jóvenes que aspiran convertirse algún día en árbitros y termina diciendo que para él, el arbitraje mundial sufrió una involución en esta Copa.

Así es él. Tiene personalidad, fuerza, energía y sobre todas las cosas, convicción. Dentro y fuera del terreno de juego. Me pregunto si no sería necesario agregar a su lista,  una de las pretensiones de validez, propuestas por Habermas: veracidad.  Y por qué no, la humildad de cambiar de opinión con el pasar de los años y la ayuda de la tecnología. Pero bueno, después de todo, él estuvo capacitado para ser árbitro, yo no. Así que no soy quien para juzgarlo. Imaginando un escenario donde tanto Marco Antonio Rodríguez como Edgardo Codesal son contemporáneos, me entra la duda sobre cuál de los dos es más protagonista. Pero como los escenarios imaginados no existen más que en la mente de cada uno, mejor no dedicarles mucho espacio.

            Sólo me queda por decir, que hoy tuve a menos de dos metros, a uno de los hombres más odiados por los argentinos en la historia de los mundiales, y no le tuve rencor. Será tal vez, porque estoy acostumbrada a las fallas arbitrales y entiendo que errar es humano. Igualmente, tuvo suerte de que para la final, todavía estaba en la panza de mi mamá y no tenía noción de la vida. De distinta forma se hubiese dado la conversación de hoy de haber pasado lo contrario.  Prefiero quedarme con sus comentarios respecto a la selección mexicana que tienen algo que aportar a la sociedad, y dejar en el olvido ese penal que terminó con la mejor presentación que tuvo Argentina en un Mundial, después del 86.

Si querés escuchar la conversación completa:

http://www.megaupload.com/?d=UUJGTNH7

Y LA HISTORIA SE REPITE…ARGENTINA LE VUELVE A GANAR A MÉXICO EN OCTAVOS

29 Jun

Argentina le vuelve a ganar a México en octavos de final, aunque esta vez,  3-1 con una ayuda del árbitro, un error de Osorio (y una excelente definición de Higuaín) y un golazo de Tévez. Chicharito descontó para el tri
Gol de Tevez

Desde el momento en que el partido entre México y Uruguay tuvo declarado un ganador, en México ya se hablaba de cómo iba a hacer Aguirre para frenar al desequilibrante Lionel Messi, pese a que  Argentina todavía no había jugado con Grecia y por ende, no tenía asegurado su pase a octavos de final.

            En la conferencia de prensa terminado ese encuentro, aún con aquel sabor en la boca tan amargo como la derrota que el equipo charrúa le había dejado al seleccionado mexicano, Cuauhtémoc Blanco salió a decir que tanto él como sus compañeros  no le tenían miedo a Argentina y estaban preparados para enfrentarse a cualquiera. Los seleccionados aztecas se mostraban bastante optimistas, dispuestos a cobrar la revancha a la misma selección que los dejó fuera del Mundial, cuatro años atrás. 

            Una vez que Argentina le ganó a Grecia y el choque en octavos oficialmente se volvía a repetir entre las dos escuadras que se enfrentaron en Alemania 2006, se hizo a un lado todo marco hipotético para dar lugar a la construcción de una realidad. Es a partir de este momento que la mayor parte del pueblo mexicano dio por sentada la victoria de la selección albiceleste. Dicen que cada pueblo tiene el gobierno que se merece, y por qué no, la selección de fútbol, también.

            Es este pesimismo característica del pueblo mexicano. Algunos pensadores como Octavio Paz, lo llaman “complejo de inferioridad”. Aunque habría que ver si lo que realmente habitaba en las cabeza de cada uno de los mexicanos era pesimismo, realismo o se trataba más que nada, de un mecanismo cobarde de defensa. Porque es más fácil garantizar una derrota cuando se tiene en frente a un rival con tanta historia futbolística como Argentina  para después, en caso de darse lo contrario, salir a decir “Le ganamos a un candidato, sí se pudo”. ¿Acaso pasar el quinto partido y encima ganándole a Argentina reafirmaba un excelente trabajo futbolísticamente hablando por parte de los mexicanos? Ir a buscar un quinto partido es tener una mentalidad de perdedor. Da igual si un equipo tiene la capacidad o no para llegar más lejos, ponerse un límite de media tabla no es ser realista, sino conformista. Y los conformistas jamás van a llegar lejos en ningún ámbito.

            Algunos jugadores como Rafa Márquez, tuvieron que salir a manifestar el descontento con su gente que no confiaba en el seleccionado de su país.  Y ojo, que el apoyo del pueblo muchas veces juega un papel importante en lo anímico de los jugadores. Aunque este pesimismo (o llámelo como le quiera llamar), más allá de afectar a  quienes están dentro del campo de juego peleando  cada pelota, preocupó de sobremanera a su técnico Javier Aguirre. O al menos esa fue la sensación que dio en la conferencia de prensa un día antes del partido.

            El técnico de la selección mexicana llegó a la sala muy serio como de costumbre, aunque esta vez con una gorra puesta que le fue tapando los ojos a medida que las preguntas avanzaban. “Nadie da un peso por México” decía, aunque él tampoco parecía darlo con esas actitudes que mostró ante las cámaras de todo el mundo. Y acá entra en juego la actitud que les habrá plasmado a  sus jugadores. Mientras en Argentina se tiene un técnico tan polémico como Diego Armando Maradona, que no le tembló la voz al decirles a los periodistas que la siguieran mamando, a los mexicanos les tocó tener en frente a un técnico que, sabiendo el partido que venía,  no se animó a mirar a los ojos a esta misma gente. Formas opuestas de encarar la vida, y en este caso, un partido de fútbol.

            Por otro lado, el técnico argentino, horas antes de este encuentro, declaró que a México se le iba a dar el respeto que merecía, aunque Aguirre debía saber que la selección albiceleste le tiraría dentro de la cancha “toda la historia del fútbol argentino”. Pocos supieron entender esta frase del Diez, y por eso siguieron preocupándose por cómo se debía marcar a Messi. ¿Marca personal o por área? Lo que nadie tuvo en cuenta es que Messi no es Argentina y que Argentina cuenta con diez jugadores más que también dan pelea.

            Llegó el partido y ambas selecciones presentaron cambios respecto a los encuentros anteriores. En México sorprendía que Guille Franco, quien no había gustado en sus anteriores presentaciones pese a ser titular en todas,  estuviese en el banco (dicen que no estaba al cien por ciento físicamente) y que el Bofo Bautista, que fue probablemente el jugador más criticado en el momento que Aguirre dio la lista de los 23 jugadores, fuese titular desde el inicio. El otro que arrancó desde un principio fue Javier “Chicharito” Hernández, aquel joven que prometía ser el héroe de la selección azteca. En Argentina, Maradona decidió no arriesgar como lo venía haciendo y prefirió dejar en el banco a Jonás Gutiérrez para dar lugar a Nicolás Otamendi, un lateral con más marca. Además, decidió dejar a la Brujita Verón, para poner de titular al jugador más odiado por los mexicanos en el Mundial pasado: Maxi Rodríguez, autor del gol que los dejó afuera. También tuvo que hacer un cambio “obligado” debido a ciertas molestias que presentó el jugador Samuel, hecho que derivó en la inclusión de Nicolás Burdisso en el comienzo del partido.

Los primeros minutos fueron claramente de México; a poco tiempo de haber empezado, Salcido tiró un zapatazo de afuera del área que hizo que la pelota pegara en el travesaño, provocando una gran exaltación en todos los argentinos que pudieron ver el partido. Guardado tuvo un disparo al arco que pudo haber terminado en gol si la pelota no hubiera tomado aquel efecto que la desvía de los tres palos y la manda afuera.

Argentina por otro lado, tras la ausencia de Jonás Gutiérrez, no tenía cómo salir jugando con la pelota y es por eso que sus defensas optaron por dar pases largos al área rival, donde estaban ubicados Messi, Tévez e Higuaín. Cerca de los 26 minutos cayó el primer gol de la selección albiceleste, gol que daría mucho que hablar. Es que tras un disparo de Messi al arco del Conejo, el arquero sale bien aunque no consigue quedarse con la pelota y el 10 argentino la logra robar para dar un pase a Carlos Tevez, quien estando en off-side la mete con la cabeza.

Pese a estar prohibido por la FIFA, las pantallas del estadio mostraron la repetición de la jugada y después de verla los mexicanos se fueron contra al árbitro a quejarse, con toda la razón, del gol que debía ser anulado.  Pero el italiano Roberto Rosetti, por más que haya reconocido su error, decidió cobrarlo igual ya que reglamentariamente los árbitros tienen prohibido apoyarse en  la tecnología a la hora de tomar decisiones como lo es marcar un gol.

            El equipo mexicano se desmoronó y la selección argentina supo aprovechar su mal momento; a poco tiempo de finalizar los primeros cuarenta y cinco minutos, el defensa mexicano Ricardo Osorio cometió un grosero error cerca de su área, dejando a Gonzalo Higuaín solo contra el arquero.  Y al Pipita no lo podés dejar con la pelota en el área, porque es un experto en convertir goles desde ahí. Dicho y hecho, no dudó en enganchar, amagar al arquero e inflar la red. Con el 2-0, el equipo mexicano se olvidó que todavía tenía sesenta y cuatro minutos más para empatar y no logró calmar su desesperación.

Ya en el segundo tiempo Argentina le cedió un poco más la pelota a la selección mexicana, que no sabía qué hacer con ella. Carlos Tevez logró meter un golazo a un poco más de veinte metros del arco, liquidando el partido. Aunque más tarde descontaría el gran salvador Chicachirto. Lástima para La Volpe, y otros soñadores, que no les alcanzó.

Una vez terminado el partido, la bronca de los jugadores y de los aficionados mexicanos se hizo manifestar. El diario español Marca titulaba la victoria diciendo “la mano de Rosetti conduce a cuartos a Argentina”. Algunos futbolistas declararon que el partido se perdió por el gol que debía ser anulado y no lo fue.

Esa misma mañana en el partido entre Inglaterra vs Alemania, Lampard había convertido un golazo: la pelota picó en la línea, entró más de dos metros y volvió a salir. Aunque el arquero alemán, muy astuto, hizo como si no hubiese entrado, la agarró y rápidamente la pasó para que el juego siguiera. El gol no fue cobrado por el árbitro uruguayo Larrionda, ni por su asistente. Si se hubiese cobrado, probablemente el resultado hubiese sido otro; pero el hubiera no existe.  Alemania logró meter cuatro goles y así pasar merecidamente a cuartos de final.

México necesita un cambio de mentalidad. Mientras que en ese país se siga señalando más el error del otro que el propio, su fútbol va a seguir siendo mediocre. Culpar al árbitro de una derrota no es razón suficiente; es parte del trabajo de los jugadores el poder mentalizarse y lograr empatar el partido cuando se empieza perdiendo. Argentina no le ganó uno a cero, sino que le metió tres. “Un robo, un error y un golazo”, decían en el programa Los Protagonistas. Y sí, el fútbol no se trata nada más que de aciertos propios sino también de desaciertos del rival. Hay que dejar de lado el hecho de que el árbitro se equivocó y empezar a cuestionarse las deficiencias que tuvo el técnico al momento del plantear el equipo. El Bofo Bautista por más jugadorazo que sea, es un veterano que no tenía la calidad suficiente como para arrancar un partido tan decisivo como lo son los de octavos de final. Si el Guille Franco no había mostrado un buen nivel en ninguno de los encuentros anteriores, por qué lo iba a hacer ahora. Era en el medio tiempo cuando el cuerpo técnico debía mentalizar a los jugadores para que tuvieran la calma y la confianza de poder remontar el resultado. Pero de qué confianza se puede hablar si se tiene al frente a un técnico que no fue capaz de mirar a los periodistas a los ojos, un día anterior.  Tampoco hizo los cambios que correspondían en el momento adecuado.

Higuaín le enseñó a Osorio cómo se tiene que definir en el área ajena, y hay que entender que por más fácil que él haya hecho ver ese gol, no cualquiera es capaz de meterlo. Por otro lado, por más baldazo de agua fría que hayan recibido los mexicanos a raíz de estos primeros dos goles, está en la capacidad de los futbolistas, que suponen ser los mejores del país, el poder mentalizarse para no tener los ánimos por el piso, y así poder seguir luchando. Los errores arbitrales, los errores defensivos y tantos otros errores más, son normales en el fútbol y mientras no se tomen medidas al respecto,  hay que aprender a vivir con ellos.

En cuanto a Argentina, cumplió con las declaraciones de Diego Armando Maradona. Desde un principio se pudo ver cómo la selección albiceleste salió a respetar al rival, dejándolo jugar aunque sin confiarse. Fue un tú por tú. Pero sobre todas las cosas, más allá de los aciertos argentinos, se puede decir que Argentina ganó con la camiseta. La grandeza de su selección no tiene nada que ver con el excelente nivel que puede llegar a mostrar con las individualidades de algunos, al menos esta vez no. Por momentos México hasta llegó a ser más.

            Los jugadores realmente tiraron la historia del fútbol argentino en la cancha y es por eso que logró marcar la diferencia, más allá de que el fútbol desplegado por ambas selecciones, no fue el mejor. Y es precisamente este detalle lo que hace a una selección grande: jugar con muchos errores y seguir ganando.

Finalmente, la historia se vuelve a repetir y Argentina nuevamente se enfrentará a Alemania en cuartos de final. Ahora le toca a la albiceleste cobrar la revancha y demostrar que tiene jugadores de suficiente nivel para ser campeones. Aunque Maradona tendrá que tener en cuenta que ante el equipo teutón deben salir más ordenados pero con la mentalidad ganadora que suele caracterizarlos. Tal vez debería replantearse algunas cosas respecto al partido frente a México y analizar qué le conviene más: si poner una alineación cuidándose de las virtudes del rival, como lo hizo en este último; o armar un esquema donde se potencie el nivel de Messi y sus compañeros, para lograr ser letales. Es verdad que presentando un esquema más ofensivo, con laterales como Jonás Gutiérrez que atacan más y mejor de lo que defienden, se puede llegar a arriesgar bastante; pero como dice el dicho, “el que no arriesga, no gana”.

            Messi quiere su gol y tanto él como el resto de los jugadores argentinos deberán salir a romperse el alma para poder ganarle a esta poderosa Alemania, que es clara candidata a ganar la Copa. Sólo que esta vez, el peso de las camisetas es igual para las dos selecciones: la historia de cada una puede jugar, pero será un factor leve en comparación al juego que deberán presentar ambas escuadras. Y las dos tienen con qué darle para llegar a la final…habrá que ver cuál comete menos errores y logra aprovechar más los recursos que tiene para ganar un partido que  todavía no tiene un claro favorito definido.

Antes de sentenciar a Maradona, preocúpense por ganar algo

12 Jun

Messi es mucho para este equipo y Maradona, muy poco técnico para ese plantel”, se cansó de decir Roberto Gómez Junco a lo largo de la transmisión del partido Nigeria vs Argentina. Yo en cambio, no me canso de decir que hoy en día el profesionalismo en el periodismo deportivo, si es que alguna vez se tuvo, fue dejado a un lado para dar lugar a que cualquiera que haya jugado alguna vez al fútbol, esté al frente de una de las empresas de comunicación más importantes del país, manifestando su opinión como una verdad universal cuando no necesariamente sabe expresar lo que en realidad quiere decir. Porque si realmente quiso decir eso, no me importa que tenga un nombre en México, perdió toda credibilidad en mí.

Para algunas personas fieles a Lionel Messi, el rosarino va a ser “mucho” para  cualquier equipo o selección en que esté, porque consideran que es el mejor jugador del mundo, un Dios.  Aunque cualquiera que haya escuchado al señor este, dará fe que dicha declaración fue dada con la intención de desmeritar al conjunto de jugadores que acompañaron a la Pulga en la victoria de 1 a 0 del equipo albiceleste al nigeriano.  Como si el conjunto argentino no lo mereciera. ¿Alguien le avisó  a Roberto que Gonzalo Higuaín  hizo en los últimos meses una excelente campaña con el Real Madrid, Tevez con el Manchester City y que Diego Milito fue la gran figura que consagró al Inter de Milan, campeón de la Champions? Y si nos fijamos en el resto de los jugadores en cada una de las líneas de este equipo que presentó Maradona hoy, absolutamente todos tienen hecha una EXCELENTE carrera futbolística, con VARIOS títulos ganados. La selección argentina no juega, o no debería jugar, para Messi. Es Messi quien debería jugar para la selección, ser uno más, donde no se destaquen las figuras, sino el equipo en su totalidad. Y sí, falta trabajo en equipo todavía….pero tranquis

Me parece que esta declaración fue bastante DESACERTADA, al menos por las CIRCUNSTANCIAS en que se dio. A Argentina le faltó concretar las situaciones de gol y eso evidentemente, NO SE PUEDE PERDONAR, si es que ASPIRAMOS a salir CAMPEONES  y no nada más pasar al quinto partido. Es verdad que es necesario volver a revisar la alineación y fijarse qué esquema es más conveniente, si es que queremos que Jonás Gutiérrez y Ángel Di María se destaquen como lo estuvieron haciendo en las Eliminatorias y amistosos. Tal vez, tres delanteros no nos termine favoreciendo, POR EL MOMENTO…hay que ser pacientes.

En cuanto a que “Maradona es muy poco técnico”, podrá tener razón o no; el tiempo lo dirá. Porque fue este hombre, tan cuestionado por la prensa mundial desde antes que asumiera a la dirección técnica, el que estuvo al mando de la selección que logró clasificar a la Copa del Mundo y ganar el primer partido de Argentina en Sudáfrica 2010.  Hace 21 días que la selección argentina no jugaba un partido y hoy se ganó 1 a 0. Sí, pudo haber sido más, pero se cumplió. Y que no me  venga a decir que el trabajo del técnico no se vio en la cancha, porque justamente el gol viene de una jugada preparada en los entrenamientos.

Maradona ya recibió demasiadas críticas por parte de la prensa argentina como para que venga la prensa mexicana a cuestionarle un partido donde termina sacando la victoria.  Son muchos los medios en este país que dicen que el partido México-Sudáfrica y Argentina-Nigeria  fueron similares ya que tanto los mexicanos como los argentinos desaprovecharon las ocasiones de gol que se presentaron. Pero déjenme decirle a Gómez Junco y a tantos otros, que México jugó ayer contra Sudáfrica y sólo logró sacar un punto; Argentina jugó contra Nigeria y se llevó los tres. Finalmente, con respecto a sus críticas sobre el feliz festejo de los argentinos, le cuento que Diego y sus muchachos festejaron porque ganaron y NO defraudaron a su pueblo, aunque no se olvida que deben mejorar unas cuantas cosas todavía.  Pero bueno, lamento que este señor no haya podido festejar el triunfo de su selección; tal vez de esa forma,  entendería la alegría que sentimos al festejar el habernos llevado los tres primeros puntos a casa.  Por último, lo  ÚNICO que importa para ser campeón es ganar y esperemos seguir ganando.